Probablemente en más de una ocasión hayas oído hablar del síndrome del túnel carpiano, pero ¿sabes qué es el síndrome del túnel tarsiano?
Aunque se localizan en zonas distintas del cuerpo, ambas patologías guardan muchas similitudes: mientras que en el síndrome del túnel carpiano un nervio de la muñeca se comprime y causa síntomas como dolor, hormigueo o pérdida de fuerza en la mano, algo parecido ocurre en el síndrome del túnel tarsiano, pero en un canal situado en la cara interna del tobillo. En este artículo te explicaremos en detalle en qué consiste esta dolencia, por qué aparece y cómo tratarla para mitigar los síntomas que provoca.
Table of Contents
¿Qué es el túnel tarsiano y dónde se encuentra? Anatomía del tarso
Para entender qué es el síndrome del túnel del tarso o tarsiano (STT), primero debemos conocer qué es el tarso y dónde se encuentra. El tarso se localiza en la parte posterior del pie y está formado por siete huesos. Los huesos tarsianos se distribuyen en dos grupos: el tarso posterior, formado por el astrágalo y el calcáneo, y el tarso anterior, integrado por el escafoides o navicular, el cuboides y los tres huesos cuneiformes.
En esta zona del pie también encontramos el túnel del tarso, un canal estrecho en la cara interna del tobillo, delimitado por dos prominencias óseas —el maléolo interno de la tibia y un saliente del calcáneo— y por un ligamento denominado retináculo flexor. Por su interior pasan diferentes estructuras, entre ellas el nervio tibial, varios tendones y vasos sanguíneos. En la siguiente imagen podemos observar dónde se localiza el túnel del tarso y cuáles son las principales estructuras que discurren por él:
Cuando todas estas estructuras (y, especialmente, el nervio tibial posterior) sufren un atrapamiento o compresión constante en el canal del tarso debido a distintas causas puede aparecer el síndrome del túnel tarsiano, que también es conocido como disfunción o neuralgia del nervio tibial posterior.
Síntomas del síndrome del túnel tarsiano
El túnel del tarso es una estructura fundamental del tobillo y del pie, ya que transmite al cerebro la sensibilidad del talón y de gran parte de la planta del pie. Por eso, cuando este canal se comprime o irrita puede causar los siguientes síntomas:
- Dolor (intermitente o constante) en la parte interna del pie
- Hormigueo (en los dedos de los pies o en la planta)
- Ardor (más bien en la planta del pie, aunque también puede extenderse hasta los dedos)
- Calambres
- Entumecimiento
- Debilidad muscular, que puede impedir flexionar el pie
- Parestesia (en los dedos o en la planta del pie).
Todos estos síntomas pueden aparecer al realizar una actividad, como caminar, saltar o correr, o bien en reposo, tanto de día como de noche. Generalmente, se localizan en la parte interna del pie y pueden extenderse hacia la planta y los dedos, aunque en algunos casos también pueden irradiarse por la parte posterior de la pierna hasta la pantorrilla.
Causas comunes: ¿por qué aparece el dolor en el túnel del tarso?
No siempre es fácil determinar el motivo de esta patología, pero entre las principales causas del síndrome del túnel tarsiano debemos citar:
- Lesiones cercanas al túnel tarsiano que provocan hinchazón y edema (acumulación de líquido en los tejidos): los traumatismos, como los esguinces, las fracturas y otras patologías del tobillo pueden provocar inflamación y edema, aumentando la presión dentro o alrededor del túnel del tarso.
- Presión sobre el túnel tarsiano debido a la morfología del pie: los pies planos tienen un arco plantar (el llamado puente) más bajo de lo habitual y pueden favorecer una pronación excesiva, es decir, que el pie se incline demasiado hacia el interior al caminar. Esta alteración de la pisada puede aumentar la tensión sobre el nervio tibial a su paso por el túnel del tarso y favorecer que se comprima.
- Cicatriz/Tejido fibroso después de una lesión en el tobillo: a veces, tras una lesión o cirugía puede formarse una cicatriz o tejido fibroso alrededor del canal tarsiano que reduzca el espacio y comprima el nervio tibial.
- Uso de un calzado inadecuado durante mucho tiempo: los zapatos demasiado ajustados pueden presionar el túnel del tarso y favorecer la compresión del nervio tibial.
- Dolencias inflamatorias, como la artritis o enfermedades reumáticas: algunas enfermedades inflamatorias, especialmente la artritis reumatoide, pueden provocar inflamación de los tejidos y tendones próximos al túnel tarsiano.
- Varices, fracturas o espolones óseos: las venas varicosas pueden dilatarse y comprimir el nervio tibial, mientras que determinadas fracturas o crecimientos óseos pueden reducir el espacio disponible en el túnel del tarso y ejercer presión sobre el nervio que discurre por su interior.
- Tumores (neurofibromas): a pesar de que son una causa poco frecuente, determinados tumores que afectan a los nervios, como los neurofibromas, pueden ocupar espacio dentro del túnel del tarso y comprimir el nervio tibial.
- Quistes ganglionares (gangliones): estos quistes llenos de líquido pueden aparecer cerca de articulaciones o tendones y, si se desarrollan dentro o alrededor del túnel del tarso, pueden presionar el nervio tibial.
Tratamiento del síndrome del túnel tarsiano
Como ocurre con otras lesiones, existen dos grandes tipos de tratamiento para este síndrome: el conservador, que busca aliviar los síntomas y recuperar el movimiento del pie y el tobillo, y el quirúrgico, que puede ser necesario cuando el tratamiento conservador no ha funcionado y los síntomas limitan seriamente las actividades cotidianas del paciente.
Tratamiento conservador
El tratamiento conservador del STT incluye varias medidas:
- Hacer reposo relativo: si tenemos mucho dolor u otros síntomas por el síndrome del túnel tarsiano es recomendable reducir durante un tiempo las actividades que los agraven, sobre todo, correr, saltar o permanecer mucho tiempo de pie.
- Aplicar frío: la crioterapia puede ayudar a reducir el dolor, la inflamación y la hinchazón, ya que el frío contrae temporalmente los vasos sanguíneos y disminuye el flujo de sangre en la zona afectada.
- Hacer sesiones de fisioterapia: realizar ejercicios para el síndrome del túnel tarsiano de forma regular permite aliviar los síntomas y recuperar el movimiento normal del pie y el tobillo. Los ejercicios de movilidad y fortalecimiento, así como los estiramientos estabilizan el tobillo, mejoran su movilidad y disminuyen la tensión sobre el nervio tibial.
- Usar tobilleras y plantillas: estos productos para el tobillo protegen y estabilizan la articulación, especialmente tras un esguince, una fractura u otro tipo de lesión. Por otro lado, en caso de tener pies planos y/o hacer una pisada pronadora, el uso de plantillas proporciona soporte al arco plantar, ayuda a controlar la pronación excesiva y reduce la tensión sobre el nervio tibial.
- Usar un calzado adecuado: si utilizamos zapatos que ofrezcan un buen soporte al arco plantar y ayuden a controlar la pronación excesiva reduciremos la tensión que soporta el nervio tibial y contribuiremos a prevenir y/o aliviar las molestias del STT.

Tratamiento quirúrgico
Si el tratamiento conservador no ha funcionado y los síntomas afectan significativamente a la calidad de vida del paciente, puede ser necesario recurrir a una intervención quirúrgica para tratar el STT. Como ocurre en el síndrome del túnel carpiano, la cirugía consiste en liberar el nervio comprimido —el nervio tibial, en este caso— para reducir la presión que soporta. Durante el periodo posoperatorio y siempre siguiendo las indicaciones del médico, la rehabilitación incluirá ejercicios de movilidad y fortalecimiento de los músculos y articulaciones de la zona, así como estiramientos de la fascia plantar y ejercicios para la musculatura de la planta del pie.
A modo de resumen, en este artículo te hemos contado qué es el síndrome del túnel tarsiano, qué síntomas provoca y cuáles son sus causas más frecuentes. También te hemos explicado el tratamiento y otras recomendaciones para aliviar las molestias e intentar que el problema no se agudice. Así que, si no quieres que este síndrome limite tu día a día y puedas andar, saltar o correr sin problema, escoge bien el calzado, cuida tu salud podal y actúa ante los primeros síntomas para evitar que vayan a más.

