Lesión de rótula: tratamiento y recuperación

¿SABÍAS QUÉ?
Por Equipo Farmalastic
Una de las articulaciones más importantes del cuerpo es la rodilla, una estructura que nos permite caminar, correr y saltar. Está compuesta por un entramado complejo de elementos (huesos, músculos, cartílagos, meniscos y tendones), necesarios para realizar tanto los movimientos de flexo-extensión como de rotación.

Entre estos componentes, la rótula o patela es uno de los más destacados, y si la forzamos en exceso debido a nuestra actividad cotidiana, laboral o deportiva, puede que se resienta y se dañe. En este artículo repasaremos cuáles son las principales lesiones de rótula, a qué se deben y qué tratamiento debemos seguir para recuperarnos.

Breve anatomía de la rodilla y de la rótula 

Para entender cuáles son las principales lesiones de la rótula, antes debemos conocer cómo está compuesta la rodilla y qué movimientos permite realizar. La articulación de la rodilla está compuesta por cuatro elementos óseos: la patela o rótula, el fémur, la tibia y el peroné. La rótula (que, según su etimología latina, significa rueda por la similitud con este elemento) es el hueso ubicado en el centro de la rodilla con forma triangular; tiene dos caras (una anterior y otra posterior), una base que se encuentra inclinada, un vértice y esquinas laterales. Está protegida por el tendón rotuliano y por el cartílago articular, y forma parte de la articulación patelofemoral (que es el resultado de la unión del fémur con la patela), en otras palabras, de la rodilla.


Entre las varias funciones de la rótula, destacaremos que permite la flexión y la extensión de la rodilla (siendo el principal vínculo entre el tendón rotuliano y el cuádriceps), además de dar estabilidad y proteger la articulación femoropatelar.


Dicho esto, seguidamente repasaremos las principales lesiones que afectan la rótula, analizando los síntomas, las causas y el tratamiento a seguir en cada una de ellas:

 

qué es: también conocida como «rodilla del saltador», es la inflamación del tendón que conecta la rótula con la tibia y/o la vaina (estructura que envuelve el tendón). Si el tendón inflamado es el que une la rótula con el músculo cuádriceps, hablamos de tendinitis cuadricipital

síntomas: dolor en la cara anterior y por debajo de la rodilla (tendinitis rotuliana) o por encima de la misma (tendinitis cuadricipital), sobre todo al levantarse tras estar sentado o al finalizar una actividad intensiva, hipersensibilidad, sensación de rigidez, edema (hinchazón debido a la acumulación de líquido en los tejidos) o enrojecimiento

causas: sobrecarga y desgaste del tendón, microimpactos en la rodilla, realización continuada de movimientos de flexo-extensión, tanto en el ámbito profesional como deportivo (especialmente, con la práctica de deportes como la carrera, el tenis, el baloncesto y el salto)

tratamiento: para aliviar el dolor necesitamos estabilizar la rodilla y aplicar una banda que descargue al tendón para reducir la inflamación, podemos ponernos hielo


qué es: conjunto de síntomas que causan dolor en la cara anterior de la rodilla, alrededor o detrás de la rótula. En el 66 % de las ocasiones es bilateral y afecta ambas rodillas. Esta afección también es conocida como “la rodilla del corredor». En algunos   casos de dolor femoropatelar se produce otra patología de esta articulación: la condromalacia rotuliana, que es una degeneración del cartílago en la cara interna de la rótula

síntomas: dolor en la cara anterior de la rodilla, alrededor o detrás de la rótula, crepitación; en ocasiones, hinchazón y derrame. Se intensifica al subir o bajar escaleras, al sentarse con una rodilla flexionada durante largos periodos de tiempo o bien al arrodillarse o ponerse en cuclillas

causas: múltiples factores provocan la sobrecarga de las estructuras que permiten realizar la extensión de la rodilla. Puede deberse a actividades físicas   exigentes, a factores anatómicos (como la desalineación de la rótula), o al desgaste de la articulación por envejecimiento

tratamiento: un estabilizador de rodilla  nos ayudará a calmar el dolor y nos proporcionará sensación de seguridad al andar

  • luxación y subluxación de rótula:

qué es: lesión ligamentosa en la cual la rótula se desplaza parcial (subluxación) o totalmente (luxación) respecto a su posición anatómica correcta en la zona anterior de la rodilla debido a la pérdida de contacto de las superficies de la articulación

síntomas: dolor agudo y/o inestabilidad en la rodilla, incapacidad para realizar el movimiento de extensión y flexión (con las consiguientes caídas) o de caminar, deformidad en la articulación a causa del desplazamiento de la rótula y posibles derrames en la zona

causas: contracción brusca del cuádriceps cuando la rodilla está extendida y en valgo (hacia el interior). Suele deberse a laxitud (es decir, un exceso de movimiento de una estructura) del tendón del cuádriceps, del ligamento rotuliano o del tendón patelofemoral. A veces también puede producirse por traumatismos directos sobre la rótula o sobrecarga de la musculatura que mantiene la patela en su sitio. La luxación de rótula no suele conllevar complicaciones, aunque en ciertos pacientes la lesión puede cronificarse debido a anomalías anatómicas (genu valgu, rótula alta, etc).

tratamiento: para aliviar el dolor y ayudar a la recuperación de la lesión es necesario estabilizar la rodilla y limitar el movimiento si el dolor es muy agudo

  • artrosis femoropatelar:

qué es: también conocida como gonartrosis, es la degeneración del cartílago que recubre el fémur, la tibia y el peroné provocando que los huesos rocen entre sí al moverse. Según donde se localice el desgaste, diferenciamos tres tipos: femoropatelar (entre el fémur y la rótula), femorotibial (entre el fémur y la tibia) y global (cuando afecta a todas las zonas). Tiene un claro componente inflamatorio y es bilateral en el 75% de los casos

síntomas: dolor y rigidez, inflamación y sensación de que la rodilla «cruje» o crepita. En fases avanzadas, la articulación puede perder movilidad, dificultando el día a día del paciente, y llegar a deformarse. El dolor suele ser más intenso tras un periodo de inactividad en el cual la articulación está «fría» (es decir, al  ponerse de pie y empezar a caminar tras haber estado sentado o estirado mucho tiempo). Como se debe al desgaste por el paso del tiempo, es una patología con una alta prevalencia entre personas de edad avanzada

causas: envejecimiento y desgaste de la articulación, exceso de trabajo físico muy exigente, alteración en la forma de la rótula o en la alineación de las piernas y obesidad, entre otras. En ocasiones, puede ser consecuencia de haber sufrido lesiones traumáticas anteriormente

tratamiento: el cartílago desgastado no puede regenerarse, pero sí que podemos aliviar el dolor que provoca sujetando y estabilizando la rodilla. Para relajar la musculatura y calmar las molestias también es muy recomendable aplicar terapia térmica

  • fisura o fractura de rótula:


qué es: rotura de la rótula, a menudo de forma multifragmentaria. También puede ocurrir que la patela se agriete, sin llegar a romperse

síntomas: dolor, incapacidad para estirar la rodilla o caminar

causas: traumatismos en la rodilla o caídas

tratamiento: en función del tipo de fractura, deberemos aplicar un tratamiento conservador no quirúrgico (con la colocación de un yeso o férula y restringir la carga de peso durante unas semanas) y utilizar un estabilizador de rodilla, o bien optar por un tratamiento quirúrgico para restaurar y estabilizar la patela en casos más graves

Tratamiento y recuperación

Además de utilizar diferentes productos para sujetar y estabilizar la rodilla lesionada, en caso de inflamación es muy recomendable seguir el método RICE para reducirla y aliviar las molestias. Si el dolor es muy agudo (y siempre bajo prescripción médica) una pauta analgésica y antiinflamatoria también puede ayudarnos a calmar el dolor. En una fase posterior, será importante realizar ejercicios para fortalecer la articulación y evitar recaídas.


 

Resumiendo, dentro del dolor articular que podemos sufrir a lo largo de la vida, las lesiones en la rodilla (y, concretamente, de la rótula) son de las más frecuentes debido al uso que hacemos diariamente de esta articulación. Si, además, practicamos actividad física que la sobrecargue y fuerce, como esquí, senderismo, pádel o tenis, entre otros deportes, el desgaste de la rodilla puede ser mayor y aumentar el riesgo de que se dañe. Sea cual sea la lesión, deberemos estar atentos a los síntomas y seguir un tratamiento que permita recuperarnos cuanto antes, utilizando rodilleras para inmovilizar, sujetar y estabilizar la articulación, aplicando hielo para desinflamar la zona y aliviar el dolor y, posteriormente, realizando ejercicios para fortalecer la rodilla y prevenir recaídas.

 

Fuentes:

Domènech Gabriel, Núria. Fisioterapeuta del Centre Fisiosalut Mataró

Guía Activa salud articular

Información y estudios internos de Farmalastic

Valentí Azcárate, Andrés. Fractura de rótula. Clínica Universidad de Navarra. Recuperado de https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/fractura-rotula

Imágenes:

Guía Activa salud articular




*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.


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