La importancia de cuidar la articulación de la rodilla

EJERCICIOS Y CUIDADOS
Por Equipo Farmalastic

La articulación de la rodilla es una de la que más desgaste sufre a lo largo de la vida, tanto por el paso del tiempo, como por nuestra actividad diaria, deportiva y laboral (especialmente si durante nuestro trabajo debemos agacharnos con frecuencia, cargar peso o realizar malas posturas).
Si, además, tenemos sobrepeso y llevamos una vida sedentaria, podemos sufrir lesiones de rodilla  que nos causen molestias, dolor y dificulten nuestra movilidad. Por ello, en este artículo te contaremos por qué es tan importante cuidar las rodillas, cómo hay que hacerlo y los músculos y tendones de la articulación de la rodilla.

Partes de la rodilla: huesos, músculos y tendones de la rodilla

Antes de entrar en materia, vale la pena conocer las partes de la articulación de la rodilla para entender las posibles lesiones de esta articulación. La rodilla aporta estabilidad, ya que soporta el peso del cuerpo y es esencial para el movimiento, principalmente de flexoextensión, pero también de rotación.

La rodilla es una articulación compleja formada por un entramado de huesos, ligamentos, tendones, cartílagos, meniscos y músculos, cada uno de los cuales tiene una función concreta que permite que la articulación trabaje como un engranaje perfecto.

Huesos y meniscos de la rodilla


Está compuesta por cuatro huesos (el fémur, la tibia, la rótula y el peroné o fíbula), dos meniscos (el interno y el externo), cartílagos, que recubren las superficies de los huesos y permiten que estos se deslicen unos sobre otros, y dos meniscos, que son fibrocartílagos (es decir, estructuras fibrocartilaginosas) entre el fémur y la tibia que transmiten las fuerzas de compresión de la rodilla.
Meniscos y huesos de la rodilla

La rodilla también está formada por cuatro ligamentos (situados en distintos lugares de la articulación), tendones y varios músculos.

Músculos y tendones de la rodilla

Los músculos y tendones de la rodilla desempeñan roles específicos en su funcionamiento. Entre los músculos de la rodilla encontramos el músculo sartorio y el cuádriceps, compuesto por cuatro secciones musculares, que intervienen en la extensión de la rodilla. Por otro lado, los músculos de la rodilla antagonistas se conocen como isquiotibiales, ubicados en la parte posterior del muslo, facilitan la flexión de la articulación. Entre ellos destacan el bíceps femoral, el semitendinoso y el semimembranoso. Otro de los músculos de la rodilla a destacar es el grácil, que también itnerviene en la flexión, así como en la rotación interna de la articulación de la rodilla.

Los tendones de la rodilla, por otro lado, son estructuras fibrosas cruciales que conectan músculos con huesos. El tendón rotuliano vincula la rótula con la tibia, garantizando la extensión de la rodilla. Por su parte, el tendón del cuádriceps une los músculos del muslo con la parte superior de la rótula. Estas conexiones son esenciales para la estabilidad y el movimiento adecuado de la rodilla, asegurando tanto la flexión como la extensión sin comprometer la estructura o la funcionalidad de la articulación.


Ligamentos y tendones de la rodilla

Función de la articulación de la rodilla 

Como la rodilla es una articulación que usamos continuamente y que sufre un desgaste importante con el paso del tiempo, es fácil que a lo largo de la vida en un momento u otro experimentemos molestias o dolor al realizar ciertas posiciones o tras actividades intensivas. Entre los movimientos de la rodilla que más realizamos destacan los de flexión y extensión, que son los que nos permiten caminar, saltar y correr, y el de torsión, gracias al cual podemos girar el cuerpo. Cuando nos lesionamos, las diferentes estructuras de la rodilla (ya sean huesos, meniscos, ligamentos, tendones, músculos o cartílagos) sufren una ruptura o un deterioro, hecho que comporta la aparición de una serie de síntomas y la reducción de la movilidad.

Principales lesiones y síntomas 

Las principales lesiones de esta articulación son la tendinitis de rodilla, el síndrome femoropatelar (que, a su vez, puede derivar en condromalacia rotuliana), el esguince de rodilla, las meniscopatías (lesiones del menisco), las lesiones de los varios ligamentos que la componen, y la gonartrosis o artrosis de rodilla (desgaste del cartílago de la rodilla), por citar algunas.

Entre los varios síntomas que provocan las lesiones en esta articulación, debemos enumerar el dolor de rodilla al flexionarla y extenderla, dolor al apoyar la rodilla en el suelo, molestias cuando intentarnos mantenernos de pie, así como la sensación de crepitación o chasquido, de  pérdida de fuerza y de estabilidad, rigidez, hinchazón y enrojecimiento y deformidad, entre otros.

Consejos para prevenir y aliviar el dolor de rodillas

Tal como hemos comentado al inicio del artículo, proteger las articulaciones  es fundamental para no desarrollar dolencias y tener una buena calidad de vida. Por ello, seguidamente te daremos algunas recomendaciones centradas en alimentación, hábitos diarios y estilo de vida para fortalecer la rodilla. En caso de que ya hayas desarrollado alguna patología y sientas molestias en esta articulación, también te daremos prácticos consejos para aliviar el dolor de rodillas:

  1. Presta atención a la alimentación

Sigue una dieta equilibrada y rica en vitaminas A, C, D, calcio y ácidos grasos Omega-3. Hidrátate en abundancia, especialmente, en verano y en ambientes cálidos, y tras realizar esfuerzos.

  1. Controla tu peso

La alimentación y el ejercicio te ayudarán a conseguir el peso adecuado a tu edad y constitución. Ten en cuenta que cada kilo de más ejerce aproximadamente cinco kilos extra de presión sobre la rótula al bajar o subir escaleras, y que una pérdida de cinco kilos disminuye en un 50 % los síntomas asociados a los dolores de rodilla.

  1. Cuida tu higiene bucal

Aunque pueda sorprenderte, lo cierto es que muchas enfermedades bucales tienen reflejo en músculos y articulaciones como la rodilla. Por eso, cepíllate los dientes tras cada comida, realiza una limpieza lingual, usa microcepillos o seda dental y, una vez al año, hazte una revisión con tu odontólogo.

  1. Haz ejercicio, pero con precaución

Si quieres cuidar tus articulaciones, haz ejercicio moderado (como nadar, pedalear o caminar), siempre con un calentamiento previo, estiramientos al terminar y usando el equipo necesario.

  1. Mantén un buen tono muscular

Mantener un buen tono (grado de contracción) de la musculatura es esencial para prevenir dolencias en distintas partes del cuerpo, también en la rodilla. Como te hemos comentado anteriormente, puedes fortalecer la musculatura sin sobrecargar las articulaciones realizando actividades físicas moderadas (como la natación o la bicicleta), corriendo por superficies lisas y suaves (en lugar de hacerlo por cemento) y evitando los deportes de carrera y salto. Si trabajas sentado, haz descansos cada cierto tiempo y mueve las piernas para prevenir la atrofia muscular.

  1. Elige el calzado adecuado

Al practicar deporte, el calzado debe sujetar y amortiguar el pie. En la vida diaria, no uses un tacón excesivo o suelas demasiado blandas porque, además de dolor y deformidad en los pies, puede sobrecargar y dañar las rodillas.

  1. Usa rodilleras

Para prevenir lesionarnos esta articulación si la sometemos a grandes esfuerzos de forma habitual o ya hemos sufrido lesiones anteriores, es muy recomendable usar rodilleras para sujetar la rótula y estabilizar la zona, además de realizar ejercicios antes de empezar a practicar ciertos deportes como tenis o pádel. En caso de sentir dolor por sobrecarga muscular, podemos aliviarlo aplicando hielo en la rodilla o terapia térmica.

  1. Ve al médico si sientes dolor

Si sientes dolor al realizar ciertos movimientos de rodilla, acude a tu médico para prevenir lesiones graves y saber qué tratamiento debes seguir (pauta farmacológica, ejercicios de fisioterapia, etc.).

A modo de conclusión, en este artículo te hemos contado cuáles son las principales lesiones de rodilla que pueden producirse debido a la actividad diaria, laboral y deportiva y al paso del tiempo y qué podemos hacer para prevenirlas. En líneas generales, es muy importante prestar atención a nuestra alimentación y estilo de vida, hacer deporte y evitar el sedentarismo y fortalecer esta articulación practicando ejercicio moderado con regularidad. El uso de productos específicos para la rodilla también puede sernos de gran ayuda (en especial, si hemos sufrido alguna lesión anterior o solemos someterla a grandes esfuerzos de forma habitual), así como aplicar hielo para aliviar las molestias. Si haces todo esto, tus rodillas te lo agradecerán ¡y no habrá quién te pare!



Fuentes:

Información y estudios internos de Farmalastic

Imágenes:

Información y estudios internos de Farmalastic

 

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.


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