En este artículo analizaremos en detalle en qué consiste esta afección, cuáles son sus causas y síntomas, cómo se diagnostica y los tratamientos disponibles para aliviar los problemas que provoca y evitar que aparezcan complicaciones.
Table of Contents
¿Qué es la arteriosclerosis?
Empezaremos definiendo qué es la arterioresclerosis, una enfermedad cardiovascular con una alta incidencia en nuestro país, ya que casi el 30 % de las muertes en España se deben a patologías cardiovasculares.
Para entender en qué consiste la arterioresclerosis, debemos conocer antes qué es una arteria y cómo está compuesta. Las arterias son los vasos que llevan la sangre desde el corazón a las distintas partes del cuerpo, mientras que las venas son las encargadas de devolver la sangre a este órgano. Las arterias están formadas por distintas capas y tienen paredes que las revisten. La sangre que circula por el interior de las arterias está separada de las paredes por el endotelio, una capa que se encarga de que la circulación sanguínea sea fluida y de separar el flujo sanguíneo de la arteria. Sin embargo, si este se daña, deja de actuar como una barrera y no puede impedir que la sangre se mezcle con sustancias dañinas para el cuerpo.

Ahora que ya sabemos qué es una arteria y qué partes la componen ya podemos abordar el concepto de arterioesclerosis. Esta dolencia consiste en el endurecimiento, la pérdida de elasticidad y el engrosamiento de las paredes arteriales debido a diferentes causas, como la acumulación de grasa, calcio, tejido fibroso o placa (sustancia compuesta de colesterol, grasa, células sanguíneas, calcio y otras sustancias presentes en la sangre). La arterosclerosis puede afectar a todas las arterias grandes y medianas del cuerpo, como las coronarias, las carótidas y cerebrales, la aorta y sus ramas y las arterias principales de las extremidades.
Cuando esto ocurre, las paredes de las arterias se vuelven más rígidas y estrechas (lo que en terminología médica se llama estenosis), disminuyendo el flujo de sangre que circula por su interior. Además, las placas también se pueden romper o ulcerar, vertiendo su contenido a la sangre y pudiendo formar un trombo (coágulo de sangre) que bloquee totalmente el riesgo sanguíneo de la zona del corazón que dependa de esa arteria (oclusión arterial). Esto es muy peligroso, ya que puede provocar que ciertos órganos vitales como el cerebro, el corazón o las extremidades no reciban suficiente oxígeno y sufran daños irreparables, como un infarto de miocardio, un ictus, etc. En otras ocasiones, los coágulos pueden desplazarse hacia otro vaso sanguíneo (embolia), o bien provocar que la arteria se rompa y se produzca una hemorragia interna, con el consiguiente riesgo para la salud.
Arteria normal Arteria enferma
Diferencia entre arteriosclerosis, aterosclerosis y ateromatosis
Después de definir en qué consiste la arterioesclerosis y los distintos tipos que existen, conviene hacer un pequeño apunte para diferenciarla de otros términos que, aunque a menudo se tomen como sinónimos, no lo son. Como hemos apuntado en el apartado anterior, la arterioresclerosis es el término general que describe esta patología cardiovascular, mientras que la ateroescleriosis es un tipo específico de arteriosclerosis causado por la acumulación de placas de ateroma, que son depósitos de grasa, colesterol, células inflamatorias y tejido fibroso dentro de la pared arterial. Con el tiempo, estas placas se endurecen y reducen la luz (parte central) de la arteria, disminuyendo el flujo sanguíneo y pudiendo provocar un coágulo o trombo sanguíneo. Si bien a menudo la ateroscleriosis es considerada una enfermedad cardíaca, puede afectar a cualquier arteria del cuerpo.
Y ahora que ya tenemos claro qué significa aterosclerosis, podremos deducir fácilmente qué es la ateromatosis. Procedente del griego (“athero-”, pasta blanda –referida a la placa blanda que se acumula en las arterias–, “-mat-”, formación y “-osis”, enfermedad), este término indica la acumulación de muchas placas de ateroma en el sistema arterial. Así pues, es importante distinguir que mientras la aterosclerosis es el proceso patológico por el cual se forman placas de ateroma, la ateromatosis es el resultado de este proceso.
Tipos de arteriosclerosis
Existen varios tipos de arteriosclerosis, como hemos apuntado en el apartado anterior. Seguidamente, los repasaremos:
Aterosclerosis
Es el tipo más común de arteriosclerosis con una gran prevalencia en todo el mundo. Según los estudios de diversas revistas científicas publicados en 2023, más del 50 % de los fallecimientos relacionados con patologías circulatorias en sociedades modernas se deben a esta dolencia. La aterosclerosis afecta a arterias medianas y grandes (como las coronarias, las carótidas o las arterias de las piernas) y la acumulación de placas de ateroma puede producir problemas de salud muy graves, como un infarto de miocardio, un ictus o la enfermedad arterial periférica.
Arteriolosclerosis
Como su nombre indica, este tipo de arteriosclerosis afecta a las arteriolas, que son arterias muy pequeñas encargadas de llevar la sangre a los capilares (vasos sanguíneos muy finos que enlazan el sistema arterial con el venoso). La arteriolosclerosis suele estar asociada a enfermedades como la hipertensión arterial crónica y a la diabetes y a menudo ocasiona daños en órganos como el cerebro o el riñón o en la retina.
Arteriosclerosis de Monckeberg
A diferencia de lo que ocurre en los tipos anteriores, en la arteriosclerosis de Monckeberg no se acumula placa en la capa interna de la pared arterial, sino que los depósitos de calcio se acumulan en la capa media de la arteria (calcificación de la media arterial). Se trata de un trastorno relativamente frecuente que afecta con mayor frecuencia a las personas mayores de 50 años y a los pacientes con diabetes.
Síntomas habituales de la arteriosclerosis
Como hemos comentado anteriormente, la arterosclerosis puede afectar a diferentes arterias del cuerpo. Según qué órganos irriguen las arterias afectadas, los síntomas variarán, tal como examinaremos a continuación en la siguiente tabla:
| ARTERIA AFECTADA | CONSECUENCIAS |
|---|---|
| Arterias cerebrales | Ataque de isquemia cerebral transitoria (disminución de la circulación sanguínea en esta área del cuerpo) o ictus (trastorno de la circulación sanguínea cerebral que altera el funcionamiento de este órgano), también llamado accidente cerebrovascular |
| Arterias coronarias (las que llevan el riego sanguíneo al corazón) | Angina de pecho (oclusión parcial de la arteria), infarto agudo de miocardio (oclusión súbita total) o insuficiencia cardíaca (ocurre cuando el músculo cardíaco no bombea sangre como debería) |
| Arterias renales | Insuficiencia renal o hipertensión |
| Arterias carótidas (las que irriagan la cabeza y el cuello) | Estenosis (estrechamiento) grave, que puede facilitar el riesgo de trombosis y otras complicaciones graves, como un infarto cerebral, un accidente isquémico transitorio (previo a un ictus, en muchas ocasiones) y demencia vascular |
| Arterias de las extremidades inferiores o superiores | Enfermedad Arterial Periférica (EAP), que causa dolor muscular en los brazos o en las pantorrillas al andar |
| Arteria aorta | Aneurisma (dilatación de un vaso sanguíneo o del corazón a causa del debilitamiento de sus paredes), que puede provocar síntomas si se rompe |
| Arterias vertebrales | Isquemia transitoria o ictus, síndrome de insuficiencia vertebrobasilar crónica (que causa mareos recurrentes, alteraciones visuales y/o desmayos), déficits neurológicos progresivos y mayor riesgo de sufrir una tromboembolia |
| Arterias mesentéricas (las que irrigan los intestinos) | Estenosis crónica (que causa dolor abdominal intenso tras las comidas y alteraciones digestivas) y obstrucción aguda, que puede provocar una isquemia intestinal aguda |
Causas de la arteriosclerosis y factores de riesgo
La arteroscleriosis es una enfermedad que avanza lentamente y que suele empezar en la niñez o adolescencia y proseguir en la edad adulta. Las causas de la arteroscleriosis son múltiples y ciertos factores de riesgo pueden favorecer su desarrollo, algunos de los cuales pueden modificarse y, otros, no. Seguidamente, los examinaremos:
- Hipertensión arterial: niveles elevados de tensión arterial favorecen que el endotelio pueda dañarse y deje de actuar como una barrera protectora entre las paredes arteriales y la sangre, facilitando que la placa se mezcle con esta última
- Antecedentes genéticos: las variaciones hereditarias que afectan al metabolismo, la estructura de los vasos sanguíneos y la respuesta del organismo son también factores predisponentes para desarrollar la afección
- Diabetes mellitus: esta dolencia también es un factor de riesgo para desarrollar arteroscleriosis porque provoca una serie de cambios metabólicos y vasculares que dañan directamente las arterias
- Inflamación por causas desconocidas o por enfermedades como la artritis, el lupus, la psoriasis o la enfermedad inflamatoria intestinal: si padecemos dolencias que causen inflamación tendremos más riesgo de desarrollar arterosclerosis, ya que los procesos inflamatorios dañan el endotelio y tienen otras repercusiones en el cuerpo que favorecen la aparición de esta dolencia vascular
- Alimentación y hipercolesterolemia/hipertrigliceridemia: la forma cómo nos alimentamos tiene una incidencia directa en nuestro estado de salud, y si incluimos comidas con una elevada cantidad de grasas saturadas en nuestra dieta tendremos más riesgo de desarrollar estos trastornos del metabolismo que favorecen el desarrollo de la Así, la hipercolesterolemia aparece si tenemos concentraciones sanguíneas de colesterol superiores a 200 mg./dl. y, la hipertrigliceridemia, si presentamos concentraciones de triglicéridos superiores a 150 mg./dl.
- Tabaquismo: los hábitos tóxicos son uno de los factores de riesgo más importantes para desarrollar esta afección, ya que dañan directamente el endotelio, aumentan el colesterol y los triglicéridos en sangre, y causan inflamación crónica en las arterias, entre otras consecuencias
- Edad avanzada: aunque anteriormente hemos comentado que esta dolencia puede empezar a desarrollarse a partir de la niñez o adolescencia, frecuentemente se produce en edades avanzadas. Esto ocurre porque, con el paso del tiempo, se acumulan daños y cambios estructurales en las arterias que favorecen la formación de placas
- Sexo: la arterosclerosis afecta a ambos sexos, si bien los hombres suelen sufrirla diez años antes que las mujeres. Esto se debe a que los niveles de estrógenos (hormonas sexuales que tienen un efecto protector sobre las arterias) que las mujeres tienen antes de la menopausia disminuyen el riesgo de desarrollar esta afección; sin embargo, después de la menopausia el riesgo de aterosclerosis se iguala o incluso supera al de los hombres
- Sedentarismo: no llevar un estilo de vida activo favorece la aparición de esta dolencia, ya que la inactividad física a menudo aumenta el colesterol, produce alteraciones en el metabolismo y causa problemas vasculares
- Sobrepeso y obesidad: mantenernos por encima de nuestro peso ideal tiene efectos directos e indirectos sobre las arterias, ya que las daña y favorece la aparición de arterosclerosis, y aumenta el riesgo de desarrollar otras enfermedades como diabetes, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hipertensión arterial y trastornos metabólicos que son, ya de por sí, factores de riesgo de patologías cardiovasculares.
Diagnóstico y pruebas médicas
El diagnóstico de la arterioesclerosis se basa en la anamnesis (historial clínico) del paciente, los factores de riesgo que pueda tener y una exploración física. El médico también puede solicitarle las siguientes pruebas:
- Analíticas sanguíneas: en ellas se evalúan determinados marcadores de daño vascular (hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, etc.)
- Ecografía Doppler: prueba de ultrasonidos que consiste en enviar ondas sonoras hacia los vasos sanguíneos para evaluar cómo es el flujo sanguíneo. Si el sonido es débil o nulo indicará que hay una obstrucción arterial
- Electrocardiograma: prueba que mide la actividad eléctrica del corazón
- Ecocardiograma: uso de ondas sonoras para analizar el flujo sanguíneo en el corazón. A veces se hace un ecocardiograma durante una prueba de esfuerzo con ejercicio
- Cateterismo cardíaco y angiografía: prueba para determinar la localización de una arteria estrechada y/o obstruida en la que se inyecta un contraste en la arteria coronaria afectada y, posteriormente, se realiza una radiografía
- TAC: prueba para determinar qué áreas del corazón pueden estar recibiendo un aporte sanguíneo insuficiente. Para ello, se solicita una prueba de esfuerzo al paciente y, posteriormente, una vez que está en reposo, se le hace el TAC
- Índice tobillo-brazo: otra forma de valorar si la circulación sanguínea correcta o incorrecta es mediante una prueba de contraste entre el tobillo y el brazo. Si se observa una gran diferencia de presión entre ambos puntos puede sugerir la existencia de arterosclerosis
- Otras pruebas de imagen.
Soluciones y tratamientos disponibles
El tratamiento de la arterioscleriosis variará según dónde esté localizada y las características del paciente (sexo, edad, existencia de otras enfermedades y de factores de riesgo). Se divide entre un tratamiento no quirúrgico y uno quirúrgico, como analizaremos a continuación.
Tratamiento genérico no quirúrgico
Como medida general se intentará modificar los hábitos de vida y la dieta del paciente para evitar la acumulación de más placa en las arterias y el desarrollo de complicaciones. Así, el tratamiento no quirúrgico incluye varias acciones:
- Seguir una dieta rica, variada y saludable sin grasas saturadas
- Realizar ejercicio físico con regularidad: mantener un estilo de vida activo, practicando actividad física a menudo
- Evitar hábitos tóxicos, como el consumo de alcohol y tabaco
- Usar prendas de compresión terapéutica: aunque la terapia de compresión no puede revertir la arterosclerosis, en los casos en los que la patología afecta a las piernas causando pesadez, dolor y dificultad para caminar estos productos pueden ser muy útiles. Las medias y calcetines de compresión ayudan a aliviar la presión en las piernas y a mejorar el flujo sanguíneo, especialmente si se combinan con crioterapia o terapia de frío (baños o duchas de agua fría).
En ocasiones, el médico puede indicar una pauta farmacológica para ralentizar los efectos de la arterosclerosis o intentar revertirlos. Estos medicamentos pueden ser de distintos tipos, desde fármacos para la hipertensión arterial, para controlar el colesterol o para prevenir coágulos sanguíneos, entre otros.

Tratamiento quirúrgico
En los casos más graves de arterosclerosis en los que, a pesar de seguir el tratamiento anterior, los síntomas persisten y el paciente presenta una o varias arterias obstruidas (especialmente, de órganos vitales) puede ser necesario recurrir a la cirugía. Los procedimientos quirúrgicos para tratar la arterosclerosis severa son los siguientes:
- Angioplastia coronaria percutánea: con este nombre se conoce uno de los tratamientos más eficaces para mejorar la calidad de vida de los pacientes con isquemia o cardiopatía isquémica, dos afecciones graves del corazón. El procedimiento consiste primero en introducir un catéter (sonda fina y flexible) hasta la parte estrecha de la arteria para, posteriormente, colocar un pequeño globo que ayude a ensanchar la arteria obstruida y mejorar el riego sanguíneo. En muchas ocasiones, se colocan stents o pequeños cilindros de malla de alambre para mantener la arteria abierta y algunos de ellos liberan medicamentos que limitan el exceso de crecimiento de tejido dentro de la arteria (stents farmacoactivos)
- Endarterectomía: procedimiento quirúrgico que elimina la acumulación de grasa en las paredes de la arteria estrechada
- Cirugía de revascularización miocárdica: cirugía a corazón abierto que se realiza solo a personas que tienen muchas arterias cardíacas obstruidas. Consiste en tomar un vaso sanguíneo sano de otra parte del cuerpo para crear una nueva vía en el corazón, de forma que la sangre circule alrededor de la arteria coronaria obstruida o reducida.
Prevención de la arteriosclerosis
En apartados anteriores hemos comentado que la arterosclerosis es una enfermedad lenta, pero progresiva. Como suele tardar mucho tiempo en producir síntomas al paciente es crucial detectarla de forma precoz para evitar que las placas de ateroma obstruyan las arterias y puedan dar provocar un daño irreversible en órganos vitales. Por ello, lo mejor es adoptar las siguientes medidas preventivas:
- Mantener un estilo de vida activo
- Seguir una dieta sana, rica y saludable
- Evitar los hábitos tóxicos
- Evitar el sobrepeso.
Para concluir, en este extenso artículo hemos analizado en detalle qué es la arteriosclerosis, sus diferentes tipos y los síntomas que provoca, así como sus causas, métodos de diagnóstico y tratamientos actuales. No obstante, la mejor estrategia sigue siendo la prevención, especialmente si contamos con factores de riesgo. Por ello, adoptar un estilo de vida saludable, mantenerse activo y evitar hábitos perjudiciales es clave para proteger nuestra salud cardiovascular, evitar complicaciones y ahorrarse sustos innecesarios.
Fuentes:
Díaz, A. Clínica Universidad de Navarra. Recuperado de Arteriosclerosis. Síntomas, tipos, diagnóstico y tratamiento. Clínica Universidad de Navarra
Medline Plus. Aterosclerosis. Recuperado de Ateroesclerosis | Arterioesclerosis | MedlinePlus en español
Fuentes de las imágenes:
Blog de Farmacia. Recuperado de Lipoproteínas plasmáticas y arteriosclerosis
Philadelphia Homeopathic Clinic. Holistic treatment for arteriosclerosis and aterosclerosis. Recuperado de Arteriosclerosis and Atherosclerosis treatment in Philadelphia
Freepik. Recuperado de Ilustração em vetor do sistema circulatório arterial e venoso humano no tórax. Diagrama de vasos sanguíneos | Vetor Premium
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

