Y es que tanto la terapia de frío como de calor tiene numerosos beneficios para el organismo (a nivel muscular, articular, etc.), pero hay que saber cuándo está indicada cada una y cómo aplicarlas correctamente. En este artículo nos centraremos en la termoterapia, analizaremos qué tipos existen, y en qué casos se recomienda aplicarla y en cuáles no.
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¿Qué es la termoterapia y para qué sirve?
Empecemos por definir este concepto. La termoterapia o termoanalgesia es una técnica que se basa en la aplicación de calor para tratar lesiones y aliviar las molestias que provocan algunas dolencias. La termoterapia favorece la circulación sanguínea y la relajación muscular, reduce el dolor y acelera la regeneración de los tejidos, hecho por lo cual es una técnica ampliamente usada en fisioterapia, aunque también se utiliza con fines estéticos, como veremos posteriormente.
Tipos de termoterapia y usos
La termoterapia se divide en dos clases: la terapéutica y la estética. La termoterapia terapéutica tiene como objetivo tratar lesiones y aliviar dolores musculares o articulares, mientras que la termoterapia estética no está orientada a tratar dolencias, sino que aplica calor en el rostro u otras zonas del cuerpo para activar funciones metabólicas, mejorar la circulación sanguínea y linfática, y facilitar la eliminación de toxinas y grasas acumuladas.
Aclarada esta distinción, veamos qué subtipos existen dentro de la termoterapia terapéutica. Por un lado, tenemos la termoterapia superficial y, por el otro, la profunda. A continuación, examinaremos en qué consiste cada una de ellas y en qué casos están indicadas en la siguiente tabla comparativa:
| TERMOTERAPIA SUPERFICIAL | TERMOTERAPIA PROFUNDA |
Definición | Aplicación de calor a la capa más externa de la piel (1-2 cm de profundidad), sin llegar a tejidos profundos | Aplicación de calor a capas profundas de la piel (3-5 cm), según el método aplicado |
Medios o instrumentos usados para aplicarla | Medios sólidos (parches o bolsas de calor, almohadillas eléctricas o arena caliente) medios húmedos (hidroterapia con agua caliente, baños de contraste, fangoterapia y parafina (sustancia blanca con aplicaciones farmacéuticas)) y radiación (infrarrojos) | Aparatos específicos de fisioterapia, como ultrasonidos terapéuticos, ondas cortas y microondas |
Indicaciones |
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Beneficios de la termoterapia
Tal como hemos explicado con anterioridad, la termoterapia a menudo se utiliza en tratamientos fisioterapéuticos gracias a los numerosos efectos que provoca en el cuerpo. Seguidamente, los analizaremos:
- Vasodilatación y mejora del metabolismo de los tejidos: como los vasos sanguíneos se dilatan por la aplicación de calor, se logra un aumento de la circulación. A su vez, esto proporciona un mayor suministro de oxígeno y nutrientes al área afectada y elimina productos de desecho, mejorando el metabolismo de los tejidos, produciendo un efecto analgésico y acelerando el proceso de recuperación
- Aumento de la temperatura local: el calor relaja la musculatura, evita los espasmos musculares, alivia la fatiga y ralentiza la conducción nerviosa de los estímulos dolorosos de la zona lesionada
- Mayor elasticidad de los tejidos blandos superficiales (piel y tendones superficiales): el calor suaviza la estructura del colágeno (que es una proteína esencial de la piel), los tendones y los ligamentos, hecho que permite ampliar su recorrido
- Aceleración del proceso de cicatrización de los tejidos: tanto la termoterapia superficial como la profunda aceleran el proceso de cicatrización de los tejidos gracias a una serie de efectos fisiológicos que mejoran el entorno celular y estimulan los mecanismos regenerativos naturales del cuerpo
- Reducción del espasmo y del dolor: el calor relaja los músculos y reduce la presión sobre los tejidos inflamados, facilitando el proceso de recuperación y la relajación muscular
- Estimulación del sistema inmunitario: la aplicación de calor puede favorecer una respuesta inmune más eficiente en el área tratada, pudiendo evitar dolencias o lesiones futuras.

Cómo aplicar la termoterapia de forma segura
Para evitar quemaduras sobre la piel, nunca debemos aplicar la terapia de calor directamente sobre la piel, sino que hay que envolver la fuente de calor en un pañuelo antes de colocarlo en la zona del cuerpo afectada. Los packs de calor llevan una funda para evitar quemaduras y se calientan en el microondas (a máxima potencia –850 W– a intervalos de 40 segundos hasta alcanzar la temperatura deseada) ; una vez calentados, se recomienda darles la vuelta y amasarlos para distribuir el calor. Como norma general, deberemos aplicar la termoterapia superficial durante 20 minutos cada 2 horas, aunque si sentimos demasiado calor o incomodidad, deberemos retirarlo por unos momentos y volver a aplicarlo posteriormente.
Contraindicaciones de la termoterapia: cuándo evitarla
En apartados anteriores hemos comentado que la aplicación de calor es muy beneficiosa para tratar numerosas dolencias. Sin embargo, la termoterapia también tiene algunas contraindicaciones y por ello debe evitarse en los siguientes casos:
- Personas con insensibilidad al calor: la terapia de calor debe evitarse en personas que han perdido la sensibilidad térmica, ya que, como no perciben bien las temperaturas elevadas y el cuerpo no dispone de ninguna señal de alarma natural, podrían quemarse sin notarlo
- Personas con enfermedades vasculares (como, por ejemplo, Insuficiencia Venosa Crónica u oncológicas: las personas que sufren dolencias circulatorias como la IVC no deben exponerse a fuentes de calor, ya que este aumenta aún más la dilatación de los vasos sanguíneos y el estancamiento venoso, hecho que puede agravar los síntomas de la dolencia con más pesadez, hinchazón y dolor. En los pacientes oncológicos la termoterapia también está contraindicada, ya que la aplicación de calor podría favorecer la expansión del tumor a través del aumento de la circulación sanguínea
- Personas que toman fármacos que pueden afectar a la circulación sanguínea: la toma de ciertos medicamentos, como vasodilatadores, anticoagulantes, corticoides o algunos antihipertensivos, puede alterar la respuesta circulatoria al calor o bien aumentar el riesgo de hemorragias o edemas (hinchazón de una parte del cuerpo por acumulación de líquido en ella)
- Mujeres embarazadas (especialmente, en la zona abdominal y lumbar): durante la gestación, aplicar calor en zonas clave como el abdomen o la zona lumbar puede afectar negativamente al flujo sanguíneo dentro del útero o incluso provocar contracciones uterinas en algunos casos
- En lesiones en fase aguda (es decir, dentro del periodo de 48-72 horas después de que se haya producido): cuando sufrimos una lesión, el cuerpo ya presenta inflamación, edema y aumento de temperatura local como respuesta natural. Si, además, aplicamos calor podemos empeorar la inflamación y el sangrado, hecho que agravará la lesión y retrasará la recuperación. En esta primera etapa, es preferible el uso de frío (crioterapia) para reducir la inflamación y el dolor
- En casos de heridas abiertas, hemorragias, úlceras o infecciones: igualmente, aplicar termoterapia sobre tejidos lesionados puede favorecer la proliferación de microorganismos, aumentar el sangrado o empeorar la infección. Además, el calor podría alterar los procesos de coagulación o cicatrización, incrementando el riesgo de complicaciones.
Resumiendo, en este artículo hemos visto cómo la termoterapia es una herramienta terapéutica eficaz y accesible que, bien utilizada, puede aliviar el dolor, mejorar la movilidad y acelerar los procesos de recuperación. Sin embargo, si tenemos dudas de cuándo aplicarla o cómo hacerlo, lo mejor será consultar con un profesional sanitario para evitar quemaduras y otros problemas.
Fuentes:
Fisioonline. Termoterapia o terapia de calor. Recuperado de Termoterapia | Qué es, indicaciones, contraindicaciones y efectos en el cuerpo
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