¿Qué es la insuficiencia venosa crónica (IVC)?

¿SABÍAS QUÉ?
Por Equipo Farmalastic

Si has notado una sensación de cansancio en las piernas, acompañada de picores o incluso calambres, es posible que hayas oído hablar de la IVC o insuficiencia venosa crónica: una afección de las piernas en la cual las venas tienen problemas para retornar la sangre de las piernas al corazón.

Debido a nuestro estilo de vida cada vez más sedentario, dicha patología se da con bastante frecuencia en nuestra sociedad. Si es tu caso, este artículo te interesa, porque hoy vamos a hablarte un poco más sobre la insuficiencia venosa y su tratamiento.

¿Cómo afecta la insuficiencia venosa crónica a la salud de nuestras piernas?

Las venas tienen la determinante misión de transportar la sangre por todo el cuerpo. En el caso de nuestras piernas, su sistema venoso contiene una serie de válvulas que son las encargadas de impulsar la sangre hacia el corazón con cada paso que damos. Un impulso capaz de superar la fuerza de la gravedad y que es el responsable del retorno sanguíneo. 

Cuando estas válvulas empiezan a funcionar mal, la sangre del sistema venoso profundo tiende a desplazarse al sistema venoso superficial, produciendo un aumento de presión y la aparición de las varices.

Esta dificultad o incapacidad de las venas de devolver el retorno sanguíneo se conoce como Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) y a la larga puede provocar el deterioro de nuestras actividades cotidianas, impidiendo que sigamos con nuestro ritmo de vida habitual.

¿A quién afecta la IVC?

La insuficiencia venosa crónica (IVC) es un problema sanitario de primer nivel, ya que un 30% de la población sufre algún tipo de dificultad o problema de retorno venoso. Este porcentaje se incrementa hasta el 50% en la población mayor de 50 años, siendo este público, junto a las mujeres, mucho más propenso a sufrir la enfermedad.

Gráfico prevalencia de insuficiencia venosa crónica según la edad

Principales causas y factores de riesgo

Como decíamos anteriormente el género o la edad pueden ser, por sí mismos, factores de riesgo; pero también existen otros factores vinculados a nuestro estilo de vida.

Gráfico principales factores de riesgo de IVC en la población española

A continuación te listamos las principales causas de la IVC:

  • edad (a mayor edad, mayor riesgo);
  • antecedentes familiares y factores genéticos;
  • estilo de vida sedentario;
  • exceso de peso u obesidad;
  • profesiones laborales o actividades que requieren estar largos periodos de pie o sentado sin moverte;
  • estado hormonal: embarazo y menopausia. De hecho, se calcula que el 40% de las mujeres embarazadas desarrollan algún grado de IVC;
  • malos hábitos: tabaco, alcohol.

Síntomas y grados de afectación

Según el estadio de evolución de la patología, los signos de la IVC son los siguientes, que pueden interferir en mayor o menor medida en nuestro día a día. Generalmente son más acusados al final del día y suelen mejorar al tumbarte o elevar las piernas.

  • sintomatología sin signos de IVC visibles

Es el primer grado de la IVC, se da cuando sientes las piernas con dolor, cansadas, tienes picor, hormigueo, calambres musculares… 

Normalmente suelen ser los primeros síntomas visibles: unas pequeñas líneas rojizas o violetas, que a menudo adquieren aspecto de telaraña. Aunque resultan antiestéticas, son indoloras y en sí no deberían afectar demasiado a nuestra vida cotidiana.

  • varices reticulares

Venas dilatadas de color azulado-verdoso que se sitúan un poco más profundas que las arañitas vasculares.

  • varices

Son esas venas dilatadas que se inflaman y aparecen en la superficie de la piel. Suelen mostrar un color morado o azul oscuro, parecen estar torcidas y abultadas. Las varices son una enfermedad que sin el tratamiento adecuado pueden ocasionar graves consecuencias.

  • edema

El edema se produce por la acumulación de fluido entre la piel y los vasos sanguíneos. Se manifiesta como una notable hinchazón en las extremidades inferiores.

  • alteraciones dérmicas

Alteraciones de la piel producidas por la mala circulación: dermatitis, eccemas, hiperpigmentaciones… Todas ellas pueden evolucionar hacia la ulceración.

  • úlceras

Las úlceras se producen a causa de la pérdida localizada e irregular de dermis o epidermis de las piernas. Su tamaño es variable y tiende a aumentar.

¿Cómo contribuyen las medias de compresión al tratamiento de la IVC?

La terapia compresiva es el tratamiento no quirúrgico más eficaz en el tratamiento de la insuficiencia venosa crónica o IVC (Cochrane considera que el tratamiento con medias de compresión para la IVC cuenta con un nivel de evidencia I y recomendación grado A).

Las medias de compresión ejercen una presión gradual decreciente a lo largo de la pierna. Su máximo nivel de presión está focalizado en el tobillo y el tercio inferior de la pierna; ejerciendo una presión en esta zona, se facilita el ascenso de la sangre ayudando a las válvulas de las venas a devolver el flujo sanguíneo al corazón y, por tanto, a evitar que se acumule la sangre en las paredes venosas de las piernas. De esta manera, las medias de compresión no sólo ayudan a aliviar los síntomas, sino que contribuyen a favorecer la circulación, retrasando el avance de una enfermedad que, como su propio nombre indica, es crónica.

Para que el efecto de las medias terapéuticas sea el esperado, es importante tener en cuenta diferentes factores. La medida de presión que utilizan las medias terapéuticas son los mm de mercurio (mm Hg), que son los que determinan los distintos niveles de compresión. En función de la sintomatología y factores de riesgo, se recomienda el nivel de compresión.

Además, las medias de compresión cuentan con diferentes tipos prendas: medias cortas, calcetines, medias largas y pantys que permiten elegir la media más adecuada en función de donde se encuentran localizados los síntomas así como para el uso que quieras darle (pantalón, faldas, …).

Y por último, debes saber que elegir la talla adecuada para cada persona es fundamental, de modo que resulten cómodas y ejerzan la presión terapéutica óptima allí donde es necesario.

Si aún tienes dudas para elegir unas medias de compresión, tu farmacéutico de confianza te ayudará a encontrar exactamente el producto que necesitas. Otro dato a tener en cuenta es la importancia del uso diario de las medias de compresión, ya que está demostrado que cuanto más tiempo se usan, mejores son los resultados. Para combatir la pesadez de piernas y las molestias que ocasiona la IVC, también es muy recomendable darte masajes diarios en las piernas con geles refrescantes y cremas especialmente indicadas para tratar los primeros síntomas de la IVC (telangiectasias o arañitas vasculares). Así que no dudes en usar las medias y los geles todos los días, tus piernas te lo agradecerán y tú podrás seguir con tu actividad diaria. 

Fuentes:



*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.