Aunque la artrosis cervical y la cervicalgia suelen confundirse, en realidad se trata de conceptos diferentes. La cervicalgia es un síntoma, es decir, el dolor localizado en la columna cervical, mientras que la artrosis cervical o cervicoartrosis es una enfermedad degenerativa que puede provocar diversos síntomas, como dolor, rigidez, inflamación y cervicalgia. En este artículo te explicaremos qué es la artrosis cervical, cuáles son sus síntomas y causas, y qué medidas podemos poner en práctica para prevenirla o para aliviar las molestias que provoca si ya la hemos desarrollado.
Table of Contents
¿Qué es la artrosis cervical o cervicoartrosis?
También conocida como artrosis en las cervicales o artrosis en el cuello, la cervicoartrosis es el desgaste progresivo de las articulaciones y de los discos que se encuentran entre las vértebras del cuello (discos intervertebrales). Estos discos actúan como amortiguadores naturales, ayudando a absorber los impactos y permitiendo que la columna se mueva con flexibilidad. Las zonas de la columna cervical que suelen desgastarse con mayor frecuencia son las situadas entre las vértebras C5 y C6, y entre C6 y C7 ─próximas a la nuca─, ya que son las que más trabajan y soportan una mayor carga durante los movimientos habituales del cuello.
La artrosis cervical también puede provocar que se formen osteofitos, unas pequeñas protuberancias óseas que se forman alrededor de las vértebras como consecuencia del desgaste articular.
Según la Sociedad Española de Reumatología (SER), la artrosis cervical afecta al 10,1 % aproximadamente de la población española. Aunque es más habitual a partir de los 65 años, también pueden desarrollarla personas que, debido a su trabajo o a la práctica de determinados deportes, realizan movimientos repetitivos con el cuello o lo someten a una sobrecarga frecuente.
Clasificación de la artrosis
La artrosis se divide en dos clases según su origen: primaria o secundaria. A continuación, las describiremos brevemente:
- Primaria: se desconoce la causa que la provoca, pero sí que existen ciertos factores predisponentes, como edad avanzada, antecedentes genéticos, sexo, obesidad, etc.
- Secundaria: en este caso la artrosis cervical se debe a una patología previa conocida que somete la articulación a cargas o fricciones excesivas, o bien daña el cartílago o el hueso subcondral (la capa de hueso que se encuentra justo debajo del cartílago).
¿Cuáles son los síntomas de artrosis cervical?
Veamos ahora los numerosos síntomas que provoca la artrosis cervical degenerativa:
- Dolor cervical (síntoma principal);
- Rigidez articular;
- Cefaleas (dolor de cabeza), sobre todo en la zona de la nuca o en la parte posterior de la cabeza;
- Crujidos, chasquidos o sensación de fricción interna al realizar movimientos con el cuello;
- Contracturas y/o espasmos musculares en el cuello y en los hombros;
- Mareos: aunque no es frecuente, la artrosis cervical y los mareos a veces pueden aparecer asociados;
- Acúfenos o tinnitus (percepción de pitidos, zumbidos, silbidos o chasquidos en uno o ambos oídos o en la cabeza, sin que exista un sonido externo real): de nuevo, no es uno de los síntomas más habituales, pero en algunas ocasiones la artrosis cervical y los acúfenos pueden presentarse conjuntamente.
En caso de que, por distintas causas, se produzca una compresión de alguna raíz nerviosa al salir de la columna vertebral, también pueden aparecer los siguientes síntomas:
- Dolor que se extiende al hombro, al brazo o a la mano;
- Hormigueo o parestesia;
- Entumecimiento;
- Debilidad muscular en el brazo o en la mano.
Causas y factores de riesgo de la cervicoartrosis
Las causas de la cervicoartrosis no siempre son fáciles de identificar. Habitualmente la artrosis cervical es debida a una suma de factores genéticos y ambientales (es decir, la edad, el tipo de trabajo que desempeñemos, los deportes que practiquemos, nuestros hábitos posturales, etc.), si bien en algunos casos sí que hay una causa clara, como un golpe fuerte en el cuello, una infección o una malformación congénita, por citar solo algunas.
Otras veces se desconoce el motivo por el que aparece esta patología y se considera que tiene una causa multifactorial.
Además, ciertos factores de riesgo pueden predisponernos a desarrollarla. Estos son algunos de los más importantes:
- Edad: a mayor edad, mayor posibilidad de padecer cervicoartrosis debido al desgaste progresivo de los discos intervertebrales, las articulaciones y los ligamentos del cuello. La artrosis cervical es frecuente a partir de los 65 años.
- Predisposición genética: si tenemos antecedentes familiares de artrosis o cervicalgias tendremos más probabilidades de desarrollar cambios degenerativos en la columna cervical.
- Lesiones o traumatismos previos en el cuello: si, anteriormente, hemos sufrido accidentes, latigazos cervicales o golpes importantes en esta zona seremos más propensos a padecer artrosis cervical.
- Trabajos con sobrecarga cervical: los trabajos que implican realizar movimientos repetitivos del cuello, mantener una postura forzada de forma prolongada o manipular cargas frecuentemente pueden acelerar el desgaste cervical (enfermedades profesionales). Así, los pintores, trabajadores de la construcción, personal de limpieza, conductores o personas que trabajan muchas horas delante de una pantalla en una postura inadecuada tienen más riesgo de desarrollar cervicoartrosis.
- Práctica de ciertos deportes: ciertas actividades deportivas que fuerzan la zona del cuello y las cervicales, como el rugby, el baloncesto, la jabalina o el voleibol pueden favorecer la aparición de esta dolencia en la parte alta de la columna.
Diagnóstico y grados de la artrosis cervical: ¿cómo se detecta?
El diagnóstico de la cervicoartrosis se basa en los síntomas del paciente y en la exploración física. A veces, puede ser necesario complementar el examen físico con pruebas de imagen como una radiografía o una resonancia magnética para observar el desgaste de las articulaciones.
Según la gravedad de los cambios degenerativos de la columna cervical, los especialistas distinguen cuatro grados de artrosis cervical:
Grado 1: artrosis muy leve
Desgaste mínimo, con muy poca afectación de la articulación. Pueden apreciarse pequeños osteofitos, pero la artrosis está en una fase muy inicial.
Grado 2: artrosis leve
Los osteofitos son más evidentes y puede empezarse a apreciar un estrechamiento del espacio entre las vértebras.
Grado 3: artrosis moderada
Desgaste acentuado que provoca síntomas al paciente. En este estadio se observa una clara reducción del espacio intervertebral, osteofitos de mayor tamaño y cambios en el hueso subcondral.
Grado 4: artrosis severa
Fase más grave de la dolencia en la cual las articulaciones cervicales sufren un desgaste importante. Entre los síntomas de la artrosis cervical grave debemos citar el dolor cervical intenso, la rigidez y limitación severa de la movilidad del cuello, debilidad muscular en brazos y manos y dolor que se irradia hacia los hombros y las extremidades superiores. En este estadio las pruebas de imagen muestran una marcada reducción del espacio entre las vértebras, osteofitos grandes y cambios óseos avanzados. En ciertos casos, el deterioro articular también puede comportar la compresión de raíces nerviosas o de la médula espinal, hecho que puede dar lugar a síntomas más severos.
Sin embargo, no siempre la degeneración de la columna cervical se corresponde con los síntomas. De hecho, algunas personas presentan cambios degenerativos importantes sin notar ninguna molestia, mientras que otras pueden experimentar dolor y limitaciones importantes en su día a día aunque las alteraciones observadas en las pruebas de imagen sean poco relevantes.
Tratamiento de la artrosis cervical: opciones para aliviar el dolor
Si la cervicoartrosis no está en un grado muy avanzado, podemos seguir un tratamiento conservador para aliviar las molestias y mejorar nuestra calidad de vida. Para ello, podemos poner en práctica algunas medidas, tales como:
- Aplicar termoterapia: el uso de altas temperaturas tiene efectos terapéuticos en la columna cervical, ya que reduce la sensación de dolor, favorece la relajación y ayuda a recuperar la movilidad de la articulación. La terapia térmica es especialmente beneficiosa para disminuir la rigidez matutina o aliviar el dolor en la zona de la parte baja del cuello y los trapecios.
- Utilizar un collarín para la artrosis cervical: cuando el dolor es especialmente intenso, un collarín cervical blando puede ayudar a reducir las molestias al limitar los movimientos del cuello. Sin embargo, solo debe utilizarse de forma temporal y siguiendo las indicaciones del médico, ya que un uso prolongado puede favorecer la rigidez y la pérdida de fuerza de la musculatura cervical.
- Seguir una pauta farmacológica (siempre bajo prescripción médica): si los síntomas son muy agudos podemos tomar analgésicos para disminuir el dolor.
- Realizar ejercicios para la artrosis cervical: los ejercicios, estiramientos y automasajes son fundamentales para aliviar el dolor de cervicoartrosis, ya que permiten recuperar la fuerza, la movilidad articular y la propiocepción (percepción de los movimientos y la posición del cuerpo).
- Mantener una buena postura: es muy importante adoptar una buena higiene postural para no forzar las cervicales mientras trabajamos o realizamos tareas cotidianas. Así, conviene evitar mantener posturas prolongadas y hacer descansos regulares para estirar y movilizar la musculatura cervical, además de evitar cargar demasiado peso (o hacerlo de forma compensada).
Normalmente la artrosis cervical mejora con el tratamiento que acabamos de describir. Sin embargo, en cervicoartrosis severas en las que existe una compresión importante de estructuras nerviosas o de la médula espinal puede ser necesario recurrir al tratamiento quirúrgico. En estos casos, la operación de artrosis cervical permitirá liberar las estructuras afectadas, mejorar la fuerza muscular si la patología causa debilidad por compresión de los nervios y evitar que el deterioro neurológico continúe avanzando.
Preguntas frecuentes sobre artrosis cervical o cervicoartrosis
A continuación, responderemos algunas de las preguntas más habituales sobre esta dolencia.
¿Qué es la cervicoartrosis?
La artrosis cervical es una enfermedad degenerativa que afecta a las vértebras, discos y articulaciones de la columna cervical. A medida que pasa el tiempo, estas estructuras se desgastan y pueden provocar dolor, rigidez, cervicalgia y cefaleas, entre otros síntomas.
¿Cómo se ve la artrosis cervical en una radiografía?
En una radiografía, la artrosis cervical se traduce en un estrechamiento del espacio entre las vértebras, la presencia de osteofitos (protuberancias óseas) y un deterioro de las articulaciones cervicales.
¿Cuáles son los síntomas de artrosis cervical?
Los síntomas más frecuentes son el dolor y la rigidez en el cuello, la limitación de la movilidad y la cervicalgia, que puede causar contracturas y/o espasmos musculares. Si hay compresión de los nervios, también pueden aparecer hormigueos, pérdida de sensibilidad o debilidad en los brazos o en las manos.
¿La artrosis cervical tiene cura?
No, la artrosis cervical no tiene cura, ya que se trata de un proceso degenerativo. Sin embargo, si seguimos el tratamiento adecuado podremos aliviar los síntomas que provoca, mejorar la movilidad y mantener una buena calidad de vida.
¿Cómo mejorar la artrosis cervical y aliviar el dolor?
El tratamiento suele combinar ejercicio terapéutico, fisioterapia, corrección postural y medicación analgésica en casos de dolor agudo. Aplicar calor local (termoterapia) y limitar las actividades cotidianas (sobre todo, en las fases de más dolor) también nos ayudará a aliviar los síntomas.
¿Se puede hacer pesas con artrosis cervical?
Sí, en muchos casos es posible realizar ejercicios de fuerza, siempre que estén adaptados a la situación de cada paciente y se hagan con una técnica adecuada. En cualquier caso, conviene evitar las cargas excesivas y consultar previamente con un profesional sanitario.
¿Se puede trabajar con artrosis cervical?
La mayoría de las personas con artrosis cervical pueden seguir trabajando con normalidad, sobre todo si la cervicoartrosis no está en fase aguda y se sigue un tratamiento para aliviar los síntomas. En algunos casos puede ser necesario adaptar el puesto de trabajo o realizar pausas frecuentes para evitar sobrecargas cervicales. Solo en algunos casos más graves (dolor intenso, limitación de la movilidad o problemas neurológicos importantes), la cervicoartrosis puede causar incapacidad laboral, aunque no es lo más frecuente.
¿Es compatible la artrosis cervical y el pilates o yoga?
Sí, ambas actividades son recomendables, ya que ayudan a mejorar la postura, la movilidad articular, la flexibilidad y el fortalecimiento muscular. Los ejercicios deben adaptarse para evitar movimientos que agraven los síntomas como la flexión o extensión excesiva, especialmente en el yoga.
¿Cómo dormir con artrosis cervical?
Para dormir mejor con artrosis cervical se recomienda hacerlo boca arriba o de lado, evitando la posición boca abajo. Asimismo, elegir una almohada para la artrosis cervical adecuada puede ayudar a reducir las molestias: debe mantener el cuello alineado con la columna y proporcionar un soporte suficiente sin elevarlo ni hundirlo demasiado.
A modo de resumen, en este artículo te hemos explicado qué es la cervicoartrosis o artrosis cervical, sus causas más habituales y los síntomas que provoca. También hemos repasado los tratamientos disponibles para aliviar las molestias y te hemos recomendado prácticas acciones para impedir que la patología nos gane la partida e interfiera en nuestro día a día.
Fuentes:
Fisioonline. Junquera, Mikel. Artrosis cervical o cervicoartrosis. Causas, síntomas y tratamiento. Recuperado de Artrosis cervical o cervicoartrosis. Causas, síntomas y tratamiento | FisioOnline
Información y estudios internos de Farmalastic
Fuentes de las imágenes:
Primera imagen extraída:
Efisio. Recuperada de Vlog – eFISIO Fisioterapia Madrid
Segunda imagen extraída:
MdmFisioterapia. Recuperada de Osteopatia cervicale: un approccio riabilitativo diverso – Mdm Fisioterapia
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.
© 2022 Laboratorios Cinfa