En este artículo nos centraremos en los parches de calor, una opción moderna y práctica que ayuda a mejorar la circulación, relajar la musculatura y aliviar los dolores musculares y articulares, sin necesidad de recurrir a fármacos.
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¿Qué son los parches térmicos?
Como su nombre indica, los parches térmicos son productos que proporcionan calor para aliviar las molestias provocadas por el dolor articular y muscular del cuello, los hombros, las muñecas y la zona lumbar. Gracias a su diseño anatómico y flexible, los parches se adaptan muy bien a cada zona y son muy discretos y fáciles de llevar. Una vez colocados, los parches para el dolor muscular aportan calor constante y duradero a lo largo de ocho horas.
Para los dolores en la parte baja de la espalda existe un producto específico, el parche térmico lumbar, que también libera calor de forma continuada durante las mismas horas. Compuesto por un tejido nonwoven (que no se fabrica tejiendo ni trenzando fibras como en los tejidos tradicionales, sino que une las fibras entre sí mediante calor), el producto no se adhiere directamente a la piel, sino que se coloca alrededor del abdomen y la espalda con un cinturón elástico con cierre de velcro. De esta forma, se adapta cómodamente a la anatomía de cada persona y aporta transpirabilidad y suavidad.
Tipos de parches: naturales, térmicos y farmacológicos
Además de los parches térmicos, en el mercado existen otros parches para aliviar los dolores musculares y articulares que se diferencian por su mecanismo de acción y composición. Concretamente, nos referimos a los parches naturales y los farmacológicos, que examinaremos a continuación:
- Parches naturales para el dolor: se trata de parches de acción suave elaborados con ingredientes de origen vegetal o mineral. Tienen una acción analgésica, antiinflamatoria y/o calmante en el organismo, según su composición, y funcionan liberando gradualmente extractos naturales que penetran a través de la piel y provocan distintos efectos. Los más parecidos a los parches térmicos por su acción (provocar calor y aliviar el dolor) son los parches de capsaicina, que es una sustancia natural extraída de los chiles o guindillas que produce una sensación de ardor o calor al entrar en contacto con la piel. Los parches naturales se usan para tratar dolores musculares leves, contracturas, sobrecargas y malas posturas.
- Parches farmacológicos: como su nombre indica, los principios activos que contienen son a base de medicamentos (analgésicos o antiinflamatorios) que se liberan de forma controlada a través de la piel. Estos parches utilizan tecnología transdérmica, permitiendo que el fármaco atraviese la epidermis y actúe de forma localizada o en todo el cuerpo, dependiendo del tipo. Sirven para tratar dolores musculares y articulares moderados e intensos, procesos inflamatorios localizados y dolor neuropático o crónico.
Ahora que ya hemos hecho una breve radiografía de las distintas opciones disponibles en el mercado para tratar el dolor muscular y articular con parches, vemos que los parches térmicos destacan como la alternativa más intensa y eficaz para aliviar el dolor músculo-articular sin recurrir a fármacos.


¿Cuándo se recomienda usar parches térmicos?
Los parches térmicos están indicados en las siguientes situaciones:
- Dolores musculares y articulares leves: si tenemos mialgia o artralgia (es decir, dolor muscular y articular) en distintas partes del cuerpo, como en las cervicales o las lumbares, por ejemplo, los parches de calor nos ayudarán a aliviar las molestias, junto con el reposo y los masajes.
- Esguinces, artrosis, contracturas, tensión muscular y molestias posturales: ya sea por una lesión, una sobrecarga deportiva o movimientos repetitivos, los parches térmicos pueden resultar de gran ayuda para aliviar el dolor. También son muy útiles en procesos como la artrosis y la artritis (siempre que esta última patología no esté en fase aguda y no haya inflamación articular) y para reducir las molestias derivadas de malas posturas, tanto en el entorno cotidiano, laboral o deportivo. Igualmente, en caso de practicar deporte a menudo o realizar esfuerzos físicos importantes la termoterapia favorece la recuperación y destensa la musculatura.
- Para relajar la musculatura: los parches térmicos estimulan la circulación sanguínea, hecho que relaja los músculos, disminuye la sensación de rigidez y mejora la elasticidad de los tejidos.
¿Cómo funcionan los parches térmicos?
El funcionamiento de los parches contra el dolor es muy sencillo: al abrir el sobre que los contiene, los parches térmicos entran en contacto con el oxígeno y sus celdas de calor empiezan a calentarse gradualmente. Tras 15-20 minutos, el producto alcanza la temperatura óptima (entre 37-43°C) y ya puede usarse. A continuación, se coloca sobre el cuello, los hombros o las muñecas –según donde se tengan las molestias–, o alrededor del abdomen y la espalda en caso de tener lumbalgia o contracturas musculares en esta zona.
Una vez colocados sobre la superficie dolorida, los parches para el dolor muscular aportan calor constante y duradero a lo largo de ocho horas. Como son flexibles, no limitan los movimientos y permiten realizar cualquier movimiento con comodidad, siendo perfectamente compatibles con las actividades cotidianas y/o laborales. De este modo, proporcionan una sensación de alivio y bienestar general mientras seguimos con nuestro día a día. Si tenemos dolor en más de una zona del cuerpo (en las cervicales y en las lumbares, por ejemplo) podemos usar dos parches simultáneamente o bien combinarlos con otros productos para proteger las articulaciones y prevenir lesiones, como muñequeras, rodilleras o tobilleras.
¿Cómo se usan los parches térmicos?
Seguidamente, detallaremos cómo utilizar los parches térmicos tanto para el cuello, los hombros y las muñecas como para la zona lumbar para lograr el efecto terapéutico deseado y aliviar las molestias músculo-articulares.
Instrucciones básicas de colocación y uso
Tanto los parches térmicos para el cuello, los hombros y las muñecas como los que se aplican en la zona lumbar son muy fáciles de usar. Basta con colocarlos sobre la zona afectada y, en cuanto entran en contacto con el aire, se activa una reacción exotérmica —una reacción química que libera calor de forma constante durante horas—. De esta forma, ayudan a reducir las molestias mientras seguimos con nuestras actividades cotidianas o laborales.
Recomendaciones de duración y frecuencia de uso
Los parches son de un solo uso. Pueden utilizarse diariamente y se recomienda llevarlos durante ocho horas para que ejerzan su efecto terapéutico, tanto si los aplicamos al cuello, los hombros o las muñecas, o bien a la parte baja de la espalda.
Beneficios de la termoterapia en parches para el dolor
La terapia térmica se usa desde tiempos ancestrales dados sus múltiples beneficios: reducción del dolor, mejora de la elasticidad de los tejidos, relajación muscular, etc. Seguidamente, los examinaremos.
Mejora de la circulación sanguínea
La aplicación de calor provoca que los vasos sanguíneos se dilaten, lo que aumenta el flujo sanguíneo, un proceso fundamental para regular la presión arterial y suministrar el aporte necesario de oxígeno y nutrientes a los tejidos.
Aceleración del proceso de recuperación muscular y mejora del metabolismo
Tras realizar un esfuerzo físico, la terapia térmica acelera la recuperación muscular, ya que aumenta el flujo sanguíneo y, esto, a su vez, mejora el aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos fatigados y favorece la eliminación de productos de desecho. Además, los parches térmicos contribuyen a estimular los mecanismos naturales de regeneración y reparación de los tejidos, mejorando el entorno celular y favoreciendo una recuperación más completa y eficaz.
Aumento de la temperatura local, relajación muscular y reducción del dolor sin fármacos
La termoterapia provoca que la temperatura local aumente, evitando los espasmos musculares, aliviando la fatiga y relajando los músculos. Todo esto provoca un efecto analgésico de forma natural, sin tener que tomar fármacos.
Mejora de la elasticidad de los tejidos blandos superficiales (piel y tendones superficiales)
El calor suaviza la estructura del colágeno (proteína esencial de la piel), los tendones y los ligamentos, permitiendo ampliar su recorrido y mejorar la elasticidad.
Estimulación del sistema inmunitario
Por último, la termoterapia favorece una respuesta inmune más eficiente en el área tratada, pudiendo evitar patologías o futuras lesiones.
A modo de conclusión, en este artículo te hemos explicado los distintos tipos de parches disponibles en el mercado para tratar el dolor músculo-articular —naturales, farmacológicos y térmicos—, y nos hemos centrado en estos últimos por su gran eficacia y su efecto prolongado de hasta ocho horas. Concretamente, hemos analizado cómo actúan, cuándo están indicados y qué beneficios aportan al cuerpo, así que, si sueles tener molestias en el cuello, los hombros, las muñecas o la espalda, ya sabes qué opción elegir para aliviar el dolor y recuperar el bienestar sin dejar que el dolor te detenga.
Fuentes:
Información y estudios internos de Farmalastic
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.
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