La gota en el pie: qué es, causas, síntomas y tratamiento

¿SABÍAS QUÉ?
Por Equipo Farmalastic

Dolor repentino en el dedo gordo del pie, hinchazón, enrojecimiento, dificultad para caminar…
estos son algunos de los síntomas más característicos de la gota en el pie, una enfermedad conocida históricamente como la “enfermedad de los reyes”, y es que no es casualidad que figuras célebres como Enrique VIII de Inglaterra, Luis XIV de Francia, Isaac Newton o Benjamin Franklin la padecieran.

¿Y por qué? Pues porque solían sufrirla personas poderosas que comían y bebían en exceso ciertos alimentos que favorecían su aparición, como las carnes rojas, el alcohol o el marisco. Hoy en día sabemos que, además de la dieta, esta afección tiene también componentes genéticos, metabólicos y que puede afectar a personas de cualquier clase social. En este artículo te contaremos qué es la gota en el pie, cuáles son sus causas y tratamientos más efectivos, y qué medidas podemos adoptar para prevenirla, especialmente si tenemos factores de riesgo.

¿Qué es la gota en el pie?

Empezaremos analizando en qué consiste esta enfermedad, qué síntomas provoca y por qué afecta sobre todo a las articulaciones del pie.

Definición

La gota en el pie es un tipo de artritis que se desarrolla cuando se acumulan cristales de ácido úrico en las articulaciones, especialmente en el dedo gordo del pie y en el empeine. El ácido úrico es un químico presente en la sangre que se forma cuando el cuerpo descompone las purinas, una sustancia de desecho que encontramos de manera natural en el organismo y en algunos alimentos.

Si el cuerpo no es capaz de eliminar el ácido úrico a través de los riñones y este supera los 6,8 mg/dl, dicha sustancia se acumula en el interior de las articulaciones, donde va formando microcristales con forma de aguja. Estos causan dolor e inflamación en las articulaciones, así como en los tejidos que las rodean para protegerlas, como los tendones y las bolsas de líquido sinovial. A menudo la gota afecta especialmente las articulaciones de primer dedo del pie (articulación metatarsofalángica) porque ciertos factores fisiológicos (como una temperatura más baja, un menor riego sanguíneo y la presión y microtraumatismos a la que están expuestos los pies) favorecen que el ácido úrico aparezca y se acumule en esta zona del cuerpo.

Según un estudio de la Sociedad Española de Reumatología, esta patología afecta al 2,4 % de la población adulta en España, si bien este porcentaje podría ser mayor porque se estima que el 32 % de los casos no están diagnosticados. La gota en el pie es una enfermedad mucho más frecuente en el sexo masculino que femenino, especialmente en hombres de entre 35 y 50 años, mientras que las mujeres suelen padecerla después de la menopausia. Vemos, pues, que, aunque la afección puede presentarse en cualquier etapa de la vida, es más frecuente en personas mayores o de mediana edad.  

pie

Principales síntomas de la gota en el pie

Seguidamente describiremos los síntomas más frecuentes de esta patología, que a menudo se presentan de forma repentina y por la noche. Los síntomas principales incluyen:

  • Dolor muy intenso en una o más articulaciones, sobre todo en las articulaciones del pie (dedo gordo, tobillo, rodilla) y en el empeine, aunque también puede afectar al codo, las muñecas y los dedos de las manos.
  • Inflamación y enrojecimiento
  • Hipersensibilidad al tacto
  • Aumento de la temperatura local
  • Fiebre
  • Limitación del rango de movimiento.

En general los síntomas son más intensos cuando se produce un ataque agudo (es decir, durante las 4-12 primeras horas tras el inicio de la crisis) y, posteriormente, van disminuyendo. Un ataque de gota en el pie puede durar de tres a siete días y desaparecer solo incluso sin tratamiento, pero es probable que se produzcan nuevas crisis en el futuro. Cuando esto ocurre, los ataques suelen durar más tiempo y tener consecuencias más graves para la salud, pudiendo afectar a más articulaciones, erosionar huesos y limitar seriamente la movilidad del paciente.

Si la patología se cronifica hablamos entonces de artritis gotosa o artritis gotosa tofacea porque pueden formarse tofos gotosos, que son acúmulos de cristales que se depositan debajo de la piel formando nódulos y se encuentran alrededor de las articulaciones afectadas por anteriores crisis de gota. La artritis gotosa también puede afectar a los riñones en forma de cálculos renales (más conocidos como piedras en el riñón), que son depósitos sólidos de minerales y sales que se forman dentro de los riñones o en las vías urinarias y que pueden provocar cólicos nefríticos.

En caso de sufrir crisis recurrentes, será importante consultar un médico en seguida para que valore el caso y el tratamiento a seguir.

Causas más comunes de la gota en el pie

La principal causa de la gota en el pie es la hiperuricemia, es decir, el exceso de ácido úrico en la sangre. Esto sucede por dos motivos: porque el organismo produce demasiado ácido úrico (hiperproducción) o bien porque no es capaz de eliminarlo correctamente (hipoexcreción renal). A continuación, examinaremos ambas causas en detalle:

Hiperproducción de ácido úrico

Cuando el cuerpo produce demasiado ácido úrico hablamos de hiperuricemia, que puede ser de tres tipos:

  • Hiperuricemia idiopática primaria: exceso de ácido úrico en la sangre sin que una causa clara externa lo provoque ni sea consecuencia directa de otra enfermedad. A veces puede deberse a una predisposición genética (como, por ejemplo, alteraciones leves en genes implicados en la eliminación del ácido úrico por los riñones), sumada a ciertos factores de riesgo, como seguir una dieta rica en purinas, tener una vida sedentaria, sobrepeso u obesidad, etc. En estos casos se habla de hiperuricemia idiopática primaria adquirida.
  • Hiperuricemia secundaria: exceso de ácido úrico en la sangre debido a una enfermedad (anemias hemolíticas, psoriasis, insuficiencia renal, algunos tipos de cáncer, etc.) o a la toma de ciertos fármacos.
  • Hiperuricemia por enfermedades genéticas raras: en ciertas ocasiones, la patología se debe a trastornos hereditarios que alteran gravemente el metabolismo del ácido úrico, como el síndrome de Lesch-Nyhan. En dichos casos, la hiperuricemia aparece desde la infancia y suele ir acompañada de síntomas neurológicos o metabólicos más complejos.

Hipoexcreción renal de ácido úrico

Este complejo término médico se refiere a la dificultad que a veces tienen los riñones para eliminar ácido úrico correctamente. En consecuencia, si no funcionan bien y eliminan menos ácido úrico del que deberían, esta sustancia se acumula en la sangre, pudiendo provocar gota en ciertos casos. Entre las causas por las cuales los riñones no funcionan bien debemos mencionar algunas enfermedades (como la insuficiencia renal), la predisposición genética, y los hábitos tóxicos (como la ingesta frecuente y abundante de alcohol).

Factores de riesgo

Como hemos comentado en apartados anteriores, cualquier persona a cualquier edad puede padecer gota en el pie (especialmente, a edades avanzadas), pero ciertos factores de riesgo aumentan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad. Veamos cuáles son:

  • Sexo: los varones adultos tienen cuatro veces más posibilidades que las mujeres de padecer gota
  • Tener sobrepeso u obesidad
  • Sedentarismo
  • Factores genéticos: la predisposición hereditaria influye significativamente en la capacidad del organismo para eliminar el ácido úrico. Si existen antecedentes familiares de gota o alteraciones genéticas que afectan al funcionamiento renal o al metabolismo de las purinas, el riesgo de acumular ácido úrico en sangre es mayor. Además, esta predisposición genética puede verse agravada por otros factores desencadenantes, como una dieta rica en purinas, el sedentarismo o el sobrepeso o la obesidad.
  • Tomar ciertos medicamentos, como algunos diuréticos, fármacos a base de ciclosporina, levodopa, o aquellos que contienen niacina o salicilato (como, por ejemplo, la aspirina), entre otros
  • Haber estado expuesto a plomo
  • Seguir una dieta rica en purinas: en ella se incluyen el marisco, el pescado azul, las carnes rojas, la cerveza (con y sin alcohol), las bebidas alcohólicas y los refrescos.

Tratamiento de la gota en el pie

El tratamiento de la gota permite reducir los síntomas de los ataques agudos, aunque lo ideal es seguir un tratamiento a largo plazo para intentar evitar la aparición de nuevos episodios. Según la Sociedad Española de Reumatología (SER), este debe abordarse desde dos frentes principales:

  • Tratar y prevenir la crisis aguda de gota (tratamiento a corto plazo): para tratar los síntomas de un ataque agudo de gota hay que hacer reposo de la articulación o articulaciones afectadas, aplicar frío para aliviar los síntomas y seguir una pauta farmacológica a base de antiinflamatorios, colchicina o glucocorticoides (siempre, bajo prescripción médica). Si tenemos inflamación, una vez haya desaparecido podemos utilizar plantillas que nos ayudarán a repartir mejor el peso, nos proporcionarán alivio y soporte al andar, y reducirán la presión sobre la articulación del primer dedo del pie (el más afectado en la gota).
  • Disminuir los niveles de ácido úrico en sangre (tratamiento a largo plazo): para intentar prevenir la aparición de nuevos ataques de gota (que suelen durar más tiempo y tener consecuencias más graves para la salud) deben reducirse los niveles de ácido úrico en la sangre a través de distintas medidas. Entre ellas, se incluyen un control de la dieta y el sobrepeso y una pauta farmacológica (a base de alopuri­nol, febuxostat o benzobromarona, según indicación médica) una vez que haya finalizado la crisis aguda.

Prevención de la gota en el pie

Para prevenir los ataques de gota (algo especialmente importante si tenemos factores de riesgo) es esencial adoptar las medidas que describiremos a continuación:

  • Seguir una pauta farmacológica: si nuestro doctor nos ha prescrito un tratamiento farmacológico, deberemos seguirlo a rajatabla para intentar evitar la aparición de esta dolencia
  • Mantén un peso saludable: el sobrepeso es un factor de riesgo para desarrollar un ataque de gota, puesto que incrementa la producción de ácido úrico y dificulta su eliminación. Por ello, es muy recomendable seguir una dieta sana y equilibrada que nos permita estar en nuestro peso ideal y reducir la tensión que sufren las articulaciones. Para mantenernos activos podemos practicar ejercicio de forma regular (ya sea andando, practicando deporte, haciendo ejercicios en casa, etc.).
  • Limita o elimina los alimentos ricos en purinas: si tenemos niveles elevados de ácido úrico y/o predisposición genética, deberemos reducir el consumo de alimentos que contienen purinas, como la carne roja y de caza, las vísceras (riñón, mollejas, etc.), el marisco y el pescado azul (anchoas, arenque, sardinas, mejillones, vieiras, trucha, eglefino, caballa y atún)
  • Potencia alimentos en la dieta que ayuden a minimizar el riesgo de sufrir gota: la vitamina C, presente en frutas como la naranja, el kiwi o la mandarina, pueden ayudar a reducir el nivel de ácido úrico en la sangre, y, por ende, el riesgo de padecer un ataque de gota en el pie. También las cerezas, la cafeína (aunque tomada con moderación, evidentemente) y los lácteos desnatados son alimentos aconsejables para prevenir esta afección
  • Controla regularmente tu nivel de ácido úrico: en caso de tener riesgo de desarrollar gota, es esencial hacer analíticas periódicamente para prevenir y detectar niveles elevados de ácido úrico
  • Elimina los hábitos tóxicos: el alcohol y el tabaco son factores que pueden aumentar las posibilidades de sufrir hiperuricemia (además de otros problemas de salud), de modo que lo más recomendable es reducirlos o eliminarlos por completo.
Para terminar, en este artículo te hemos explicado qué es la gota en el pie, por qué se produce y cuál es su prevalencia actual en la población. También hemos analizado los principales factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar esta patología, así como las opciones de tratamiento y las medidas preventivas que podemos adoptar para evitar su aparición. En definitiva, como ocurre con cualquier enfermedad, conocerla bien, seguir las pautas médicas y farmacológicas recomendadas y adoptar un estilo de vida saludable son las claves para convivir con ella, reducir al mínimo los síntomas que provoca y tener una buena calidad de vida.

Fuente de la imagen:

Carbó, A. Podoactiva. (14.03.2025) Enfermedad de la gota: síntomas, causas y tratamiento. Recuperado de Gota: Síntomas, causas y tratamientos de esta enfermedad

Fuentes:

Información y estudios internos de Farmalastic

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.
© 2022 Laboratorios Cinfa