Insuficiencia venosa crónica

(IVC)
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La importancia de la circulación venosa

Nuestro organismos ha diseñado varios mecanismos para facilitar que la sangre fluya en contra de la gravedad desde las piernas hasta el corazón:

Válvulas venosas: son unas láminas flexibles que se encuentran en el interior de las venas que permiten el flujo en un solo sentido, el ascendente.

Bomba muscular: las venas del sistema venoso profundo se encuentran entre los músculos. Durante la contracción muscular (andar) aumentan de volumen en sentido transversal, presionando las venas. Esto produce una aumento de la presión en ellas, abriendo las válvulas y produciendo un flujo ascendente hacia el corazón.

Movimientos respiratorios: producen un cambio de presiones que modifican el retorno venoso. Así, durante la inspiración se produce un aumento de presión en el torax, que dificulta la entrada de la sangre venosa en el corazón; pero durante la espiración la presión relativa disminuye, produciendo un flujo ascendente hacia el corazón.

INSUFICIENCIA VENOSA CRÓNICA (IVC)

La Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) es una enfermedad causada por la dificultad o la incapacidad de las venas de devolver el retorno sanguíneo, debido a anomalías de la pared o de las válvulas venosas que llevan a una obstrucción o reflujo sanguíneo en las venas.

Si las válvulas no funcionan, la sangre del sistema venoso profundo tiende a desplazarse al sistema superficial, con el consiguiente aumento de presión y la aparición de varices. Cuando las venas se vuelven débiles, se obstruye el flujo de la sangre y esta se acumula en las piernas.

Esta hipertensión venosa es la causa del edema y la mala oxigenación de los tejidos circundantes, que favorecen la aparición de inflación, infección y trombosis.

Esto se traduce en la visión de unas venas dilatadas, alargadas y tortuosas que se conocen como varices.

CLASIFICACIÓN CEAP. SIGNOS MÁS COMUNES

La CEAP indica la situación de la IVC de cada persona. Es la clasificación clínica más completa y utilizada en la actualidad. Está recomendada por la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV).

Clase 1. Telangiectasias o arañas vasculares

Son unas dilataciones permanentes de los capilares, que se traducen en pequeñas líneas rojizas o violetas, que a menudo adquieren aspecto de telaraña. Son antiestéticas, pero indoloras e inofensivas.

Clase 2. Varices

Son venas dilatadas que se inflaman y aparecen en la superficie de la piel. Pueden ser de color morado o azul oscuro y parecer estar torcidas y abultadas. En comparación con las inofensivas arañas vasculares, las varices son una enfermedad que sin el tratamiento adecuado puede tener graves consecuencias.

Clase 3. Edema

Acumulación de fluido en tejido extravascular (entre la piel y los vasos sanguíneos). Se manifiesta externamente como hinchazón en las extremidades inferiores.

Clase 4. Signos dérmicos

Alteraciones cutáneas producidas por mala circulación como dermatitis, eccemas, hiperpigmentaciones, etc. Pueden evolucionar hacia la ulceración.

Clase 5. Úlceras

Es un síndrome caracterizado por la pérdida localizada o irregular de la dermis o epidermis, pudiendo afectar al tejido subcutáneo y subyacente, que se produce en las extremidades inferiores.