Evolución hormonal y afectación circulatoria

¿SABÍAS QUÉ?
Por Equipo Farmalastic

Tanto hombres como mujeres pueden sufrir problemas circulatorios como la Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) o la Trombosis Venosa Profunda (TVP) , entre otros, pero entonces, ¿por qué el sexo femenino sufre estas enfermedades con más frecuencia?
La clave está en las hormonas, ya que los cambios que provocan los estrógenos y la progesterona durante el embarazo, la menopausia y las terapias hormonales con anticonceptivos orales hacen que las mujeres tengan más predisposición a sufrir dolencias circulatorias,
especialmente si también cuentan con otros factores de riesgo. En este artículo te contaremos el efecto de las hormonas en el cuerpo y qué puedes hacer para intentar prevenir la aparición de estas afecciones.

Hormonas y embarazo

Se calcula que un 40% de las mujeres gestantes sufren Insuficiencia Venosa Crónica gestacional, una dolencia que puede causar varios síntomas como varices (el más visible) y picor alrededor de ellas, piernas cansadas, inflamación, fatiga, hinchazón en los tobillos, calambres y sensación de hormigueo (parestesia).

El embarazo causa cambios profundos en el cuerpo de la mujer, provocando un aumento del volumen sanguíneo y una disminución progresiva de la tensión arterial, entre otros. El aumento de volumen sanguíneo puede incrementar la presión de las paredes de las venas, que quizás ya estén un poco debilitadas. Las paredes de las venas contienen más sangre y plasma del que pueden soportar y esto se traduce en un engrosamiento de las venas o vasodilatación (dilatación de los vasos sanguíneos).

Además, los cambios hormonales producidos por los estrógenos, la progesterona y la relaxina que suceden en el embarazo también pueden provocar una mayor retención de líquidos y el consiguiente aumento de peso. Estos factores adicionales añaden más presión a unas venas ya sobrecargadas y agudizan los problemas circulatorios, con la aparición de arañas vasculares y varices. Durante la gestación, se desarrollan nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis) y el drenaje venoso de las piernas empeora a causa de la mayor presión intraabdominal, hecho que puede comportar la aparición de varices.

Varices gravídicas

Las varices gravídicas (es decir, aquellas que aparecen durante la gestación) suelen manifestarse en distintas zonas, pero a menudo se localizan cerca del área genital y en las piernas. En base a su tamaño y a su distribución u origen, hablamos de:

  • varices vulvares y perineales: aparecen en la zona genital, ya sea en la vulva o perineo. Un 80% suelen desaparecer por completo tres meses después del parto
  • venas varicosas con edema: son venas que se dilatan por un exceso de líquido. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero en las mujeres embarazadas suelen localizarse en las piernas. Habitualmente desaparecen tras el embarazo
  • telangiectasias, arañas vasculares o varices reticulares: son varices finas (1-2 mm) que pueden disminuir después de la gestación, pero en un porcentaje elevado permanecen tras este período
  • varices tronculares, safenas y colaterales: se trata de las varices situadas en el tronco y en las piernas; a veces son bastante gruesas (2 y 3 mm) y aparatosas y reflejan un trastorno de insuficiencia crónica venosa bastante severo. Un 40% de ellas desaparecen.

Dentro de las mujeres embarazadas, las que tienen más de un parto (multíparas) tienen aún más riesgo de desarrollar varices y pueden sufrir el Síndrome de Congestión Pélvica (SCP), según el cual las venas gonadales u ováricas se dilatan y provocan varices alrededor del útero, las trompas de Falopio y los ovarios. Estas venas varicosas causan dolor pélvico crónico, que empeora con la bipedestación prolongada (estar de pie mucho tiempo) y dispareunia (dolor en las relaciones sexuales).

Después de dar a luz, las varices pueden reducirse significativamente en algunas mujeres, ya que con el parto se pierde la carga de hormonas en sangre y el cuerpo puede ir reequilibrándose lentamente. Sin embargo, con los embarazos posteriores, las venas sufren nuevamente y las venas dilatadas pueden no recuperarse por sí solas.

La gestación y el postparto son también dos factores de riesgo para desarrollar TVP, que tiene una mayor prevalencia en las mujeres que en los hombres.

Hormonas y menopausia

Durante la menopausia, el cuerpo de la mujer deja de segregar hormonas, concretamente estrógenos y progesterona. Además de otros síntomas (insomnio, sofocos, cambios de humor, aumento de peso, etc.), esta disminución en la producción hormonal suele causar que las paredes de las venas se debiliten, favoreciendo así la aparición de venas varicosas.

Además, con el paso del tiempo, la piel pierde elasticidad y se vuelve más fina, y esto puede provocar que las varices sean más visibles en la superficie de la piel. En consecuencia, algunas mujeres que quizás nunca antes habían tenido varices pueden empezar a tener algunas, y aquellas que ya las tenían pueden observar un empeoramiento de las existentes o la formación de nuevas, especialmente en las piernas.

El aumento de peso que experimentan muchas mujeres durante la menopausia también contribuye a la aparición de varices, ya que las venas de las piernas deben soportar una mayor presión.

Los cambios hormonales en esta etapa también predisponen más al sexo femenino que al masculino a sufrir tanto IVC como TVP, de modo que la prevención resulta esencial para aliviar los síntomas de estas dolencias.

Hormonas y anticonceptivos orales

La toma de anticonceptivos orales se ha relacionado con la aparición de IVC y un mayor riesgo de desarrollar TVP. Altas dosis de progesterona aumentan la capacidad de distensión de las venas y altas dosis de estrógenos aumentan la hipercoagulabilidad (afección en la cual la sangre se coagula con más facilidad de la normal).

Medidas preventivas para aliviar los problemas circulatorios

Como hemos comentado anteriormente, es muy difícil prevenir ciertas enfermedades vasculares ya que a menudo se deben a varios factores, pero sí que podemos adoptar medidas preventivas para que, en caso de que las desarrollemos, la enfermedad no avance tan rápidamente y podamos aliviar los síntomas. En consecuencia, es muy aconsejable:

  • usar medias de compresión terapéutica: estas prendas son el tratamiento no quirúrgico más eficaz para tratar la IVC y la TVP. Tanto las medias como los calcetines de compresión actúan como una ayuda a la bomba muscular de la pantorrilla, que impulsa el retorno de la sangre hacia el corazón, y sustituyen a las válvulas deterioradas de las venas, consiguiendo corregir los problemas que originan una mala circulación. Se trata de prendas diseñadas para ejercer una presión confortable y usarse a diario, y están muy indicadas en los viajes largos en los que permaneceremos muchas horas sentados sin poder movernos para evitar el síndrome de la clase turista
  • evitar las fuentes de calor y humedad en las piernas: mucha exposición solar, ya sea en la playa o en la montaña, así como el uso de mantas eléctricas, braseros, saunas o la depilación con cera caliente
  • realizar duchas o baños de agua fría: lo ideal es aplicar agua fría en las pantorrillas de abajo hacia arriba al final de la ducha para aliviar la sensación de pesadez
  • hidratarse bien para ayudar a eliminar los líquidos acumulados y activar la circulación sanguínea
  • evitar usar ropa ajustada
  • realizar masajes con geles fríos
  • hidratar la piel con geles para combatir la pérdida de elasticidad con el paso del tiempo. Si tienes arañas vasculares, también puedes aplicarte un gel invisible que las disimule y mejore la microcirculación cutánea
  • andar, y practicar ejercicio diariamente
  • cuidar la dieta para no agravar los problemas vasculares

 

A modo de conclusión, en este artículo hemos analizado por qué las mujeres suelen sufrir más que los hombres enfermedades vasculares como la IVC (el signo más evidente de la cual son las varices) o la TVP. La mayor afectación del sexo femenino se debe a las variaciones hormonales que sufren las mujeres a lo largo de la vida, ya que los cambios provocados por los estrógenos y la progesterona durante el embarazo, la menopausia y las terapias hormonales con anticonceptivos orales, hacen que ellas tengan más predisposición a sufrir este tipo de trastornos circulatorios, especialmente si también cuentan con otros factores de riesgo. Por ello, es muy importante adoptar medidas preventivas usando medias de compresión terapéutica, llevando un estilo de vida saludable y practicando ejercicio regularmente, entre otras acciones. ¿Lista para plantar cara a las dolencias circulatorias?

 

Fuentes:

Bonany Pagès, Maria Antònia. Com protegir les teves varius durant la menopausa. Recuperado de https://tratamientovaricesgirona.com/ca/protegeix-varius-menopausa/

Cinfasalud. Dossier salud de las piernas e IVC

El día. (30.07.2014) La relación entre hormonas y varices. Recuperado de https://www.eldia.com/nota/2014-7-30-la-relacion-entre-hormonas-y-varices

Vein reliever. (15.08.2020) Progesterone effects on varicose legs. Recuperado de https://veinreliever.com/progesterone-varicose-veins/



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