Cómo combatir la IVC si nos vemos forzados a la inactividad (operación, enfermedad, etc)

¿SABÍAS QUÉ?
Por Equipo Farmalastic
El sedentarismo y la inactividad física son dos de los factores más importantes en el desarrollo de ciertas enfermedades vasculares, como la Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) y la Trombosis Venosa Profunda (TVP).

Por este motivo, es clave mantenerse activo y practicar ejercicio de forma regular, pero ¿qué hacer si nos vemos forzados a situaciones de inactividad debido a una enfermedad, accidente o similar? Si, además tenemos factores de riesgo (edad avanzada, antecedentes genéticos, embarazo, alteraciones hormonales o sobrepeso), está inmovilidad puede agravar aún más nuestra salud vascular. En este artículo te daremos herramientas para que sepas cómo puedes prevenir las varices en las piernas en estos casos y hagas todo lo que esté en tu mano para no desarrollar o agudizar estas dolencias circulatorias.

Causas de las varices

Mucha gente se pregunta por qué salen las varices y qué explica que afecten en mayor proporción a mujeres que a hombres. La Insuficiencia Venosa Crónica (IVC), cuyo síntoma más evidente son las varices, es una afección con más incidencia en el sexo femenino que en el masculino (especialmente a partir de los 35 y 40 años) debido a las numerosas variaciones hormonales que sufren las mujeres a lo largo de su vida (embarazo, menopausia, etc.). Además del binomio evolución hormonal/afectación circulatoria, existen otros factores en el desarrollo de esta dolencia vascular que a continuación repasaremos:

  • antecedentes familiares y factores genéticos: el factor hereditario predispone a que ciertas personas con antecedentes familiares desarrollen esta patología
  • sedentarismo e inactividad física: una de las consecuencias del sedentarismo es la mayor predisposición a sufrir problemas cardiovasculares. Las personas con movilidad reducida, edad avanzada y aquellas que deben hacer reposo durante un largo período de tiempo (mujeres embarazadas con complicaciones, víctimas de un accidente, etc.) tienen más riesgo de desarrollar IVC 
  • edad (a mayor edad, más riesgo): este factor es una de las causas más relevantes en la aparición de enfermedades circulatorias, ya que con el paso del tiempo el revestimiento elástico de las venas se va debilitando, aumentando así la posibilidad de que estas se dilaten y aparezcan varices
  • sobrepeso u obesidad: el peso corporal excesivo incrementa la presión en las venas de las piernas y empeora su estado. Esto se traduce en una mayor predisposición para desarrollar IVC y complicaciones asociadas
  • profesiones o actividades que impliquen estar largos periodos de tiempo de pie (bipedestación prolongada) o sentado sin moverse: las personas con este tipo de trabajos se consideran grupos de riesgo porque las posiciones que adoptan durante su jornada laboral dificultan una correcta circulación sanguínea, pudiendo derivar en la aparición de IVC y otros problemas circulatorios
  • factor hormonal (embarazo y menopausia): los cambios hormonales tienen una incidencia muy alta en el desarrollo de dolencias vasculares. Se estima que el 40% de las mujeres gestantes presentan algún grado de IVC
  • malos hábitos: hemos comentado que la edad es un factor clave en el desarrollo de esta patología y que suele afectar más a personas mayores, pero en los últimos años se ha observado que también pacientes jóvenes la han desarrollado ya que el estilo de vida está directamente relacionado con la aparición de esta dolencia. Así, tener unos malos hábitos (consumir tabaco y alcohol), además de sobrepeso son factores que predisponen a sufrir afecciones de este tipo

Ejercicios y consejos para combatir la inmovilidad forzada

Si por el motivo que sea (accidente, enfermedad, complicaciones en el embarazo, etc.), nos vemos forzados a estar en cama y prácticamente no podemos movernos, es esencial que intentemos mitigar esta inactividad con las siguientes acciones y ejercicios:

  • elevar las piernas para favorecer el retorno sanguíneo
  • no permanecer en la misma postura mucho tiempo
  • hidratarse bien para ayudar a eliminar los líquidos acumulados y activar la circulación sanguínea
  • realizar masajes con geles fríos
  • hidratar la piel con geles para combatir la pérdida de elasticidad con el paso del tiempo  

Ejercicios

También es muy recomendable hacer los siguientes ejercicios, que variarán según la situación en la que nos encontremos:

  • si debemos estar acostados en la cama, podemos realizar los siguientes ejercicios para movilizar los tobillos y los pies:

Movilización de dedos, pies, tobillos y piernas

 

  1. Con las piernas levantadas, flexiona y extiende alternativamente los dedos de los pies, unas 20 veces.
  2. Levanta alternativamente las piernas flexionadas.
  3. Levanta y extiende las piernas, gíralas en movimiento rotatorio alternativo en ambos sentidos. Repítelo unas 10 veces.
  4. Extiende las piernas, sepáralas y júntalas unas 10 veces.

Flexión de tobillos

 

Flexion de tobillos

  1. Realiza movimientos con los pies, moviendo la punta hacia abajo y luego volviendo a la posición inicial
  2. Repítelos unas cuantas veces y luego hazlos con el otro pie

Flexión de dedos

flexion dedos

  1. Flexiona los dedos de los pies y después estíralos
  2. Repítelos unas cuantas veces y luego cambia de pie

Circunferencia de tobillo


circunferencia de tobillo

  1. Haz un círculo grande con el pie moviendo el tobillo del interior hacia el exterior
  2. Posteriormente haz círculos en la dirección contraria
  3. Repítelo unas cuantas veces y luego hazlo con el otro pie

Si podemos levantarnos de la cama, se aconseja realizar los siguientes ejercicios para mover las piernas:

Ejercicios para realizar de pie

  1. Ponte de puntillas varias veces
  2. Camina sobre los talones unos minutos
  3. Termina caminando de puntillas unos minutos más

Ejercicios para realizar sentado

     

      1. Separa y junta las puntas de los pies
      2. Después balancea suavemente los pies, de dedos a talones
      3. Para terminar, eleva los talones apoyándote en la punta de los pies
      4. Repite 20 veces, aproximadamente cada 2 horas que pases sentado

    Cómo prevenir las varices

    Además de estos ejercicios, podemos adoptar otras medidas preventivas, tales como:

    • usar medias de compresión terapéutica:estas prendas son el tratamiento no quirúrgico más eficaz para tratar la IVC y la TVP. Dentro de la terapia compresiva gradual , existen soluciones tanto para hombres como mujeres (medias, calcetines, etc.); estas actúan como una ayuda a la bomba muscular de la pantorrilla que impulsa el retorno de la sangre hacia el corazón y sustituyen a las válvulas deterioradas de las venas, logrando corregir los problemas que originan una mala circulación sanguínea. Se trata de prendas diseñadas para ejercer una presión confortable y usarse a diario, y están muy indicadas en los viajes largos en los que debemos permanecer sentados sin poder movernos durante muchas horas para evitar el síndrome de la clase turista 
    • evitar las fuentes de calor y humedad en las piernas: debemos evitar un exceso de exposición solar, ya sea en la playa o en la montaña, así como el uso de mantas eléctricas, braseros, saunas o la depilación con cera caliente ya que agravan la vasodilatación propia de la IVC. Por este motivo, las personas con esta patología sienten que les duelen más las piernas en verano, puesto que las altas temperaturas empeoran su dolencia
    • realizar duchas o baños de agua fria:el frío es un gran aliado para prevenir la IVC y las varices en las piernas. Lo ideal es aplicar agua fría en las pantorrillas de abajo hacia arriba al final de la ducha para aliviar la sensación de piernas cansadas
    • usar ropa holgada (evitar la ropa ceñida ayuda a no comprimir aún más las piernas)
    • andar(aunque sea por casa), y practicar ejercicios regularmente
    • cuidar la dieta para no acentuar los problemas circulatorios
    CTA medias

    A modo de resumen, en este artículo te hemos explicado qué podemos hacer para combatir las varices y otros problemas vasculares si nos vemos forzados a situaciones de inactividad a causa de una enfermedad, un accidente, un embarazo con complicaciones u otros motivos. A pesar de tener la movilidad limitada, será esencial intentar mantenernos lo más activos posibles dentro de nuestras posibilidades, bien sea caminando por casa (si podemos), realizando ejercicios con las piernas en caso de estar en cama y practicando ejercicios para mejorar la circulación sanguínea. También será muy importante usar diariamente medias de compresión terapéutica, hidratar correctamente la piel, darnos masajes con geles fríos y seguir una dieta que no agrave nuestras dolencias circulatorias.



    Fuentes:

    Información y estudios internos de Farmalastic


    *Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.


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